En un esfuerzo sin precedentes por combatir el comercio ilegal y sus consecuencias asociadas, diversas industrias del sector privado han unido sus fuerzas en la creación de la Asociación Nacional contra las Economías Ilícitas (ANEI). Este movimiento, anunciado esta mañana en Santiago de Chile, busca establecer colaboraciones estratégicas con las autoridades para desincentivar la compra de productos ilegales y disminuir la presencia de actividades ilícitas que han comenzado a erigir un verdadero muro de criminalidad en el país. Según el informe “Por un Chile sin Economía Ilícita”, el costo económico por la criminalidad asciende a más de USD$ 1.500 millones anuales, lo que ha llevado a las empresas a invertir cerca de USD$ 2.700 millones en medidas de protección contra el crimen organizado. La preocupación es generalizada, puesto que estas acciones ilícitas están íntimamente ligadas a la violencia y otros crímenes, exacerbando una inquietante situación social.
Este ambicioso proyecto ha sido encabezado por líderes de distintas industrias, entre ellos grandes nombres como BAT Chile y L’Oréal Groupe Chile, y tiene como presidente al abogado Arturo Alessandri. Alessandri destacó durante el lanzamiento que es fundamental que el sector empresariado actúe de forma proactiva: «La informalidad beneficia a las bandas criminales mientras las empresas que cumplen con las regulaciones son penalizadas por su legalidad», señaló. Su visión es la de crear un espacio de colaboración donde se pueda intercambiar información y trabajar juntos en iniciativas que fortalezcan la capacidad del Estado en la lucha contra el crimen organizado, así como también erradicar la normalización de la compra de productos ilegales.
El lanzamiento de ANEI contó con una notable asistencia de representantes tanto del sector privado como de figuras gubernamentales, incluido el subsecretario de las Culturas y de las Artes de Chile, Carlos Lobos Mosqueira. El subsecretario hizo un llamado a unir esfuerzos entre todos los actores sociales para construir un país más seguro. Por su parte, María Teresa Vial, presidenta de la Cámara de Comercio de Santiago, enfatizó en la necesidad de que las empresas presenten datos concretos para encarar el problema del crimen organizado. La importancia de un enfoque colaborativo se volvió evidente, ya que se reconoce que la lucha contra el delito organizado requiere más que el uso de las estrategias convencionales.
Entre las propuestas de ANEI se destacan varias reformas que buscan institucionalizar la colaboración entre el sector privado y público. La asociación aboga por la creación de un Sistema Nacional de Información Interinstitucional que funcione de manera autónoma, con el objetivo de coordinar y guiar los esfuerzos en la lucha contra las economías ilícitas. Además, se plantean medidas para unificar el discurso sobre estas actividades, así como un sistema eficiente para la gestión de bienes decomisados que permita su pronta destrucción o reutilización. Estas propuestas reflejan un compromiso de los empresarios por aportar no solo en términos de resistencia, sino también de iniciativa real contra las economías ilícitas.
En conclusión, la Asociación Nacional contra las Economías Ilícitas (ANEI) representa un paso significativo en la lucha de Chile contra el contrabando y otros delitos vinculados al comercio ilegal. Con un enfoque claro en la colaboración público-privada, ANEI buscará abordar la problemática desde una perspectiva integral, considerando tanto la seguridad pública como la recuperación de espacios que han sido invadidos por actividades delictuales. La creación de esta asociación responde a una urgencia palpable, donde tanto la sociedad como el Estado deben trabajar en sinergia para desmantelar redes criminales y reactivar la economía del país. La iniciativa ya está generando expectativas sobre su impacto potencial en la transformación del panorama actual.





