El peso chileno ha comenzado el mes de septiembre con una leve recuperación, lo que se ha visto reflejado en la apertura de este miércoles, donde el dólar se cotizó en torno a los $936,45, retrocediendo un 0,1% respecto al cierre de la jornada anterior, que se situó en $937,35. Esta mejora en la moneda local se ha visto impulsada por una combinación de factores positivos, entre los que destacan la disminución de la tensión geopolítica en la región de Medio Oriente, especialmente entre Pakistán e Irán, y el notable aumento en el precio del cobre, que alcanzó nuevos máximos históricos.
La variación en el costo del dólar responde, en parte, a la estabilidad que han mostrado los bonos del Tesoro estadounidense, lo que ha reducido la demanda por activos refugio. Según informes del Diario Financiero, el billete verde había registrado un aumento constante durante la última semana, alcanzando niveles cercanos a los $940, impulsado por el repunte del petróleo y la inestabilidad geopolítica en el entorno global. Sin embargo, la aclaración de la situación entre Pakistán e Irán actúa como un freno a esta tendencia al alza, generando un respiro para el peso chileno.
En lo que respecta al análisis del mercado, los expertos de XTB Latinoamérica han destacado que la apertura a la baja del dólar también refleja la combinación del fortalecimiento del cobre, el cual ha mostrado una estructura favorable. Se espera que este metal siga siendo un soporte importante para el peso chileno durante las próximas jornadas, mientras el mercado evalúa las repercusiones de los eventos geopolíticos en curso y la evolución de las políticas monetarias en Estados Unidos.
A pesar de esta recuperación inicial del peso, el mercado se mantiene alerta ante dos variables clave que podrían influir en el futuro próximo de la moneda local. Por un lado, la política monetaria de la Reserva Federal estadounidense, que podría definir un recorte de tasas o una pausa prolongada en su próxima reunión, puede jugar un papel crucial en la fortaleza del dólar a nivel global y la presión sobre las monedas emergentes. Por otro, las tensiones geopolíticas en Medio Oriente siguen siendo una fuente de riesgo inminente, dado que cualquier escalada en el conflicto podría reactivar el aumento del petróleo y revertir las ganancias del peso chileno.
Los analistas de Capitaria han proyectado que, en un escenario base para el segundo semestre, el dólar podría oscilar entre $890 y $930, con un sesgo a la baja si el precio del cobre se mantiene por encima de los US$6,00 la libra. Esta proyección considera un rango del petróleo Brent entre US$80 y US$95, así como una Reserva Federal que podría permanecer en pausa y enviar señales mixtas sobre futuros recortes. La volatilidad en Medio Oriente se mantiene como un factor determinante que los inversores deberán observar con atención en las próximas semanas.





