UF: $41210.47 | Dólar observado: $986.58 | Dólar acuerdo: $758.87 | Euro: $1107.27 | IPC: -0.2% | UTM: $72151 | IVP: $42735.6 | Imacec: -1%

Proyecto Tineo-Nueva Ancud: ¿Quiénes participan cuando se evalúa una línea eléctrica?

Antes de convertirse en una obra, una línea de transmisión pasa por un proceso donde se cruzan conocimiento técnico, información territorial y evaluación pública. Tineo-Nueva Ancud demuestra cómo distintos actores aportan antecedentes para comprender mejor el territorio que recorrerá la infraestructura.

Una línea eléctrica puede comenzar como un trazado sobre un mapa y su evaluación rápidamente incorpora muchas otras capas como viviendas, caminos, actividades productivas, recursos naturales, patrimonio, usos del territorio y características de cada localidad.

En el proyecto Tineo-Nueva Ancud, a cargo de la empresa Transelec, esa construcción de información involucró a actores con conocimientos muy diferentes entre sí. Antes del ingreso del Estudio de Impacto Ambiental, el proyecto desarrolló más de 70 reuniones y actividades con actores de las comunas involucradas. El objetivo declarado era presentar la iniciativa, recoger observaciones e incorporar antecedentes útiles para mejorar el proyecto.

Cada actor representa una parte distinta del territorio

Organizaciones de la sociedad civil, juntas de vecinos, entre otras, aportan información sobre la vida cotidiana de las localidades como caminos, desplazamientos, viviendas y actividades del sector. Por otro lado, sindicatos u organizaciones productivas permiten conocer cómo se utilizan determinados espacios para trabajar y acceder a recursos.

Los propietarios entregan antecedentes sobre predios y usos específicos del suelo y las autoridades locales incorporan información sobre planificación, servicios e intereses comunales. 

Los documentos del proceso temprano registran reuniones con organizaciones territoriales, actores productivos y representantes municipales a lo largo del trazado.

Las comunidades indígenas aportaron además antecedentes relacionados con prácticas tradicionales, utilización de recursos naturales, espacios culturales y formas de habitar determinados sectores. Parte de esa información llevó a ampliar y actualizar los análisis durante la evaluación ambiental.

El trabajo técnico convierte esa información en decisiones

Los especialistas ambientales deben transformar los antecedentes recogidos en terreno en información evaluable.

Eso implica identificar interacciones entre las obras y elementos como vegetación, fauna, patrimonio, viviendas, actividades productivas o desplazamientos. En Tineo-Nueva Ancud, por ejemplo, el proceso incorporó sucesivas actualizaciones de la caracterización territorial, dentro de una lógica en que el diseño de la transmisión se va relacionando con la información obtenida del territorio.

La empresa titular, en este caso Transelec, tiene entonces la responsabilidad de responder observaciones, estudiar alternativas y proponer medidas. La autoridad evaluadora, encabezada por el Servicio de Evaluación Ambiental, revisa esa información, solicita complementaciones cuando corresponde y determina si los impactos fueron adecuadamente identificados y abordados.

Una evaluación se construye sumando conocimiento

El caso Tineo-Nueva Ancud es un ejemplo de que es posible observar las fases de evaluación desde una perspectiva distinta, en donde para la empresa es un imperativo desarrollar un proceso anticipado de construcción progresiva de información. Este trabajo forma parte de una trayectoria de desarrollo y evaluación que ha avanzado por distintas etapas antes de la construcción.

En ese sentido, los documentos del proyecto describen una metodología donde el levantamiento de la línea de base avanzaba paralelamente con la gestión territorial. El esquema consideraba cuatro etapas: identificar actores, entregar información, recopilar observaciones y mantener seguimiento en el tiempo.

Justamente, ese modelo evidencia por qué una obra de transmisión necesita muchas miradas, desde los especialistas e ingenieros hasta los habitantes que conocen cómo funciona su localidad, el propietario que conoce su predio o las organizaciones que conocen actividades y usos del territorio.

Por ello, la calidad del proyecto depende de conseguir que esa información llegue al proceso de decisión mientras todavía existe espacio para incorporarla.

Comparte en redes sociales