El proyecto incluyó participación ciudadana y un proceso de Consulta Indígena cuyos acuerdos fueron incorporados a la RCA. Actualmente se avanza en la implementación de medidas y planes de inversión social y cultural, además de otros compromisos.
El proyecto Tineo-Nueva Ancud corresponde a una nueva línea de transmisión de alta tensión que conectará las subestaciones Tineo y Nueva Ancud, mandatada por el Ministerio de Energía y adjudicada a Transelec, la principal empresa de transmisión, con el objetivo de reforzar el suministro eléctrico de la Región de Los Lagos y en particular de Chiloé.
La iniciativa cuenta con una Resolución de Calificación Ambiental favorable, y su evaluación incorporó análisis específicos sobre componentes como recursos hídricos, suelos, turberas, ruido, campos electromagnéticos, medio humano y patrimonio cultural, entre otros, con el fin de identificar y gestionar adecuadamente los impactos potenciales del proyecto.
Antecedentes técnicos
Tras años de diseño y planificación, las obras, actualmente en fase de inicio, han implicado importantes desafíos técnicos, así como un trabajo sostenido de vinculación con comunidades y actores del territorio, en un entorno que presenta complejidades tanto sociales como de ejecución.
En el marco del desarrollo del proyecto Tineo-Nueva Ancud, se llevaron a cabo más de 70 encuentros con comunidades locales como parte de un proceso de participación ciudadana anticipada.
Estas instancias permitieron dar a conocer las principales características de la iniciativa, identificar oportunidades de mejora e incorporar criterios comunitarios y ambientales en el desarrollo del proyecto.
Posteriormente se desarrolló el proceso de participación ciudadana formal, con una duración de 18 semanas, durante las cuales se realizaron más de 20 actividades.
¿Cómo se monitoreará la protección del entorno?
El Estudio de Impacto Ambiental del proyecto Tineo-Nueva Ancud detalla las medidas que corresponden a reparación, mitigación y compensación, además de los compromisos ambientales voluntarios asumidos, en coherencia con su Política de Sostenibilidad y relacionamiento comunitario y en respuesta a los resultados de la línea base ambiental, la evaluación de impactos y los procesos de participación ciudadana anticipada.
Estos compromisos se estructuran en cuatro ejes estratégicos:
- Preservación de la flora y fauna silvestre.
- Fomento del desarrollo local.
- Gestión comunitaria y socialización.
- Puesta en valor del paisaje y el turismo.
En el ámbito ambiental, el proyecto contempla un Plan Maestro de Reforestación para el norte de la isla de Chiloé, orientado a identificar zonas prioritarias para la restauración con especies nativas a escala de paisaje, fortaleciendo la conectividad ecológica y los servicios ecosistémicos.
También considera el monitoreo arqueológico y paleontológico en los movimientos de tierra de la fase de construcción así como medidas de perturbación controlada de reptiles y micromamíferos, diseñadas para reducir la mortalidad de fauna de baja movilidad antes del inicio de las obras, y un programa de monitoreo de aves en zonas sensibles como el río Maullín y el Canal de Chacao, que se extenderá desde la etapa previa a la construcción hasta los primeros años de operación.
Además del monitoreo biológico, el proyecto contempla un seguimiento formal de todas las medidas ambientales y compromisos voluntarios, mediante:
- Informes de cumplimiento periódicos.
- Registro documental como actas de reuniones con comunidades y acuerdos.
- Registros fotográficos de implementación.
- Evidencia de ejecución de las medidas comprometidas.
Estos informes permiten evaluar el avance real de los compromisos, no solo su diseño, y forman parte del control posterior del proyecto por parte de la autoridad ambiental.
Avances del proyecto
A la fecha, las faenas ya se encuentran en desarrollo y cuentan con las condiciones necesarias para dar inicio a los trabajos de construcción, en paralelo con el desarrollo de las diferentes medidas y compromisos establecidos por la empresa en el EIA (Estudio de Impacto Ambiental).
Entre ellos, se estableció que el cruce del Río Maullín será aéreo y se realizará a una distancia prudente del cauce, que se reubicará la posición de más de diez torres para evitar interferencias con espacios relevantes de las comunidades en el sector de Chacao.
También, se modificaron trazados de huellas de acceso y la localización de obras temporales, con el fin de prevenir intervenciones en zonas de interés arqueológico, entre otras medidas de resguardo.
La construcción de la línea considera intervenciones puntuales en cada torre, que incluyen excavaciones, obras civiles, montaje de estructuras y el tendido de los conductores. Estos trabajos se ejecutarán principalmente con maquinaria menor para las etapas de excavación y montaje, complementados en gran medida por labores manuales, lo que permite reducir impactos y adecuar las faenas a las condiciones del entorno.
Junto con los compromisos voluntarios asumidos durante el proceso de evaluación ambiental, la RCA favorable al proyecto incorpora medidas de compensación orientadas a abordar impactos.
Transelec: Monitoreo interno
Como resultado de los estudios técnicos y de los procesos de participación desarrollados durante la evaluación ambiental, se definieron una serie de medidas para optimizar la implementación del proyecto.
Para ello, la figura de la Inspección Técnica de Obra (ITO) es un pilar clave para asegurar el cumplimiento de los más altos estándares técnicos, ambientales y de seguridad en la construcción y mantenimiento de las líneas de transmisión y subestaciones.
En Transelec, este rol permite fiscalizar directamente en terreno el desarrollo de los proyectos, garantizando calidad, seguridad operacional y apego a la normativa vigente.
La ITO cumple funciones esenciales. Entre ellas, la supervisión de la calidad de las obras, el control de los plazos de ejecución, el cumplimiento de los requisitos de seguridad y la correcta aplicación y cumplimiento de las medidas ambientales comprometidas.
Para ello, Transelec cuenta con inspecciones especializadas en distintas áreas, como programación y control, obras civiles y eléctricas, seguridad y salud ocupacional, además de perfiles altamente específicos como la ITO de Medio Ambiente, encargada de gestionar el adecuado manejo de los recursos naturales y el cumplimiento de permisos sectoriales.
Este modelo de supervisión resulta fundamental en el desarrollo simultáneo de más de 40 proyectos a lo largo del país, entre los que se incluye el proyecto Tineo-Nueva Ancud.
El monitoreo es una de las herramientas clave que utiliza el proyecto para verificar en el tiempo que los compromisos ambientales voluntarios se cumplen y que los impactos del proyecto se mantienen controlados una vez iniciadas las obras e incluso durante la operación.
Su objetivo no es solo medir, sino aprender, corregir y dar garantías a las autoridades y a las comunidades de que el proyecto se desarrolla de forma responsable.





