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Omnicanalidad en el retail alimentario: ¿Cómo afecta a los consumidores?

Agosto de 2026 ha marcado un punto de inflexión en el comportamiento de los consumidores. Hoy en día, ya no se conforman con la mera disponibilidad de productos; buscan acceder a sus compras en el momento, lugar y a través del canal que les sea más conveniente. Esta transformación en los hábitos de consumo ha desafiado al sector minorista de alimentos a elevar sus estándares de servicio, obligando a las empresas a fortalecer sus capacidades logísticas para cumplir con las expectativas de inmediatez y disponibilidad. Según la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), las ventas de supermercados alcanzaron los $18.582 millones de dólares en 2025, con una participación del canal online de un 8,7%. Esto demuestra que la convergencia de las tiendas físicas y digitales se ha establecido como un nuevo estándar en el retail alimentario chileno.

En este contexto, Emergent Cold LatAm ha respondido a los retos que plantea la nueva realidad del mercado con un modelo logístico innovador. Lucas Ballivián, gerente general de la compañía en Chile, destaca que uno de los principales desafíos que enfrenta la industria es garantizar la disponibilidad de productos perecederos, asegurando que se mantenga la calidad del alimento desde su origen hasta que llega al consumidor final. «Ya no se trata solo de trasladar productos de un lugar a otro. Debemos asegurar disponibilidad, calidad y trazabilidad en cada fase de la cadena logística, sin importar el canal de compra», afirma Ballivián. Esta premisa subraya la necesidad de infraestructura especializada y el uso de tecnología de punta para operar en un entorno de consumo en constante evolución.

El sector alimentario plantea desafíos únicos debido a las condiciones específicas requeridas para el almacenamiento y transporte de productos perecederos. Además, la diversificación de los canales de compra ha multiplicado los puntos de contacto entre empresas y consumidores, lo que complica la logística. Mantener un equilibrio entre la disponibilidad de productos y la gestión del inventario se convierte en un reto crucial. La falta de stock puede afectar negativamente las ventas, mientras que el exceso puede generar costos adicionales, especialmente en el caso de alimentos que tienen una vida útil limitada. Según la CCS, el canal online de alimentos y bebidas alcanzó ventas por $1.760 millones de dólares en 2025, lo que resalta la creciente importancia de este segmento.

La omnicanalidad ha transformado la manera en que los minoristas gestionan sus operaciones logísticas, impulsando la necesidad de coordinar inventarios y centros de distribución de manera eficaz. Esto ha llevado a que el comercio electrónico represente el 12,6% del total del comercio minorista en Chile, con una penetración en supermercados que alcanza el 8,6%, de acuerdo con la CCS. Para los minoristas, esto significa que ahora deben pensar y operar su logística como una única operación integrada, donde cada canal debe estar alineado con los objetivos de disponibilidad y eficiencia.

Además de los desafíos de la omnicanalidad, la última milla y la cadena de frío se han convertido en puntos críticos para preservar la calidad de los productos perecederos. La demanda de entregas rápidas exige que las estrategias logísticas optimicen no solo las rutas de entrega, sino que también aseguren condiciones adecuadas de temperatura a lo largo de toda la cadena de suministro. Según la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), las pérdidas de alimentos pueden ocurrir en cualquier etapa, haciendo que la gestión efectiva de la cadena de frío sea esencial. Así, la experiencia del consumidor no finaliza con la compra, sino que se extiende hasta que recibe el producto en óptimas condiciones, resaltando la importancia de una logística robusta y bien integrada como un factor clave de competitividad en el sector alimentario.

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