El reciente ensayo de Bill Gates en su blog personal, GatesNotes, ha encendido una discusión mundial sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el empleo. Abandonando el enfoque optimista que caracterizaba sus declaraciones anteriores, Gates ha emitido una fuerte advertencia a líderes políticos y económicos sobre los retos inminentes que presenta la IA. Afirmando que la transición hacia esta nueva era tecnológica es probablemente uno de los momentos más turbulentos en la historia de la humanidad, el magnate tecnológico enfatiza la necesidad urgente de abordar estos desafíos de manera proactiva y concertada.
Una de las propuestas más audaces de Gates es la creación de un impuesto específico a los tokens de IA y a los robots, similar a la obligación que tienen los empleadores de pagar impuestos sobre el salario de sus trabajadores. Gates señala que, en la actualidad, el sistema fiscal favorece la automatización, ya que la compra de robots suele deducirse como gasto empresarial, lo que incentiva a las empresas a reemplazar mano de obra humana por tecnología. «Este cambio en el sistema tributario sería mayor que cualquier otro que haya experimentado en mi vida», advirtió Gates, destacando la necesidad de una reestructuración fiscal en un contexto político cada vez más polarizado.
Más allá de los impuestos, Gates propone la creación de empleos ‘Human Reserved’, que reservarían ciertas posiciones de trabajo exclusivamente para humanos, independientemente de la capacidad de la IA para realizarlas. Ejemplos como el cuidado de personas mayores y la atención infantil ilustran su argumento de que hay aspectos de la naturaleza humana que no pueden ser replicados por máquinas. Gates sostiene que hasta un 40% de los puestos laborales podrían estar reservados inicialmente para humanos, aunque reconoció que este es un límite que debe evaluarse y que podría variar con el tiempo.
El dinero generado por el nuevo impuesto podría destinarse a la reconversión laboral de aquellos trabajadores que se vean afectados por la automatización. Gates sugiere que esta financiación sería crucial para proporcionar a los empleados desplazados las habilidades necesarias para incorporarse a sectores que aún requieren de mano de obra humana. Aceptando las críticas sobre la posible ineficiencia de tal enfoque, Gates defiende la necesidad de sostener ciertos empleos durante la transición, pues esto podría ser la clave para evitar un aumento drástico en la pobreza y el desempleo.
Finalmente, Gates hace un llamado urgente a la colaboración global, resaltando que el tiempo para tomar medidas es limitado. Su mensaje es claro: los responsables políticos deben actuar de inmediato para prevenir un desempleo masivo y la erosión de la confianza pública. Gates propone que países como Estados Unidos y China trabajen conjuntamente en la solución a estos desafíos, citando la importancia de una disposición global similar a la que se mostró en acuerdos sobre armas nucleares. La transición hacia una era dominada por la inteligencia artificial requiere voluntad política y cooperación internacional para lograr un equilibrio que beneficie a la humanidad en su conjunto.





