La iniciativa denominada «Ciencia: Una Nueva Era Dorada» ha convertido a Chile en uno de los 17 países que buscan transformar el ecosistema de desarrollo científico a nivel global. La ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, formalizó esta adhesión durante el Foro de Ciencia y Tecnología en la Sociedad (STS Forum) celebrado en Kioto, Japón. Este acuerdo representa un esfuerzo colectivo entre naciones como Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Singapur y el Reino Unido, que se han comprometido a trabajar juntos para abordar desafíos globales a través de estrategias científicas innovadoras.
La estructura de la iniciativa se basa en cuatro pilares fundamentales: acercar la ciencia a las necesidades de la industria y los desafíos sociales, optimizar la administración y financiamiento del desarrollo científico, aprovechar la inteligencia artificial en los procesos científicos y, por último, fomentar la formación y el desarrollo del talento científico. Estos ejes no solo buscan mejorar la capacidad de generación de conocimiento, sino que también aspiran a crear un entorno más propicio para la colaboración entre el sector académico y el industrial, facilitando así la aplicación de la ciencia en la vida cotidiana.
La ministra Lincolao subrayó la urgencia de que Chile adopte esta nueva fase de desarrollo científico con «ambición y velocidad», reconociendo a la ciencia y la tecnología como motores esenciales para el crecimiento económico. Durante su intervención, hizo hincapié en que la unión de los países firmantes representa una oportunidad única para abordar problemas humanitarios significativos y que la renovación de los ecosistemas científicos del país es clave para avanzar en este objetivo. «Debemos aprovechar este momento técnico, trabajando juntos para resolver los grandes problemas de la humanidad», afirmó.
En el contexto de la inteligencia artificial, Lincolao destacó su papel crucial en la aceleración de descubrimientos científicos, presentando ejemplos como el sistema AlphaFold de Google DeepMind, que ha revolucionado la predicción de estructuras de proteínas. Este avance, que normalmente habría requerido décadas, muestra el potencial de la inteligencia artificial para transformar la investigación científica y hacer frente a problemas complejos, como el estudio del cáncer de páncreas. Lincolao enfatizó que, si se utiliza de manera efectiva, la IA puede amplificar la capacidad humana en la ciencia y acelerar nuestro progreso hacia descubrimientos que hoy parecen lejanos.
Finalmente, la adhesión de Chile forma parte de la Agenda 2026-2030 del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, que busca establecer conexiones con redes internacionales de supercomputación, datos y cooperación científica. Lincolao señaló que este acuerdo permitirá a Chile co-crear capacidades científicas junto a otras naciones, evitando el desarrollo aislado y promoviendo el intercambio de conocimientos. Este movimiento es visto como un paso hacia la consolidación de un liderazgo científico regional y global, en el aprovechamiento de las oportunidades que la nueva era científica brinda.





