Lautaro Carmona Soto, presidente del Partido Comunista (PC), se pronunció recientemente sobre la agresión sufrida por la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao Gates, durante un evento en la Universidad Austral, calificando el incidente como un «error político». En una entrevista con Mesa Central de Canal 13, Carmona dejó en claro que si bien es válido tener opiniones críticas sobre las políticas del Gobierno, la violencia como forma de expresión no es aceptable. «Usar hechos de fuerza para transmitir una idea es innecesario y cambia el eje de la discusión», afirmó, enfatizando la importancia de mantener un debate civilizado en la esfera política.
El líder del PC también hizo hincapié en la «desproporción» en el tratamiento mediático del hecho, señalando que la agresión ha dominado la agenda informativa y ha desviado la atención de otros temas cruciales. «Es un foro mundial y lo condenable es la violencia, no debe ser parte del discurso de ninguna expresión política», subrayó Carmona, instando a la sociedad a rechazar tales actos que podrían descalificar el propio movimiento que se dice representar.
La ministra vocera de Gobierno, Mara Sedini, respondió a las declaraciones de Carmona en una entrevista con El Mercurio. Sedini aseguró que ciertos sectores de la sociedad parecen validar la violencia como un método de acción política. Subrayó que el Partido Comunista, en sus fundamentos, reconoce la lucha armada como un principio. «Nuestra sociedad no puede tolerar la violencia», puntualizó, sugiriendo que las ideologías deben evolucionar para erradicar la justificación de la fuerza en el debate político.
Carmona reaccionó ante los comentarios de Sedini, emplazándola a asumir una postura responsable y seria frente a la política nacional. «La ministra vocera tiene responsabilidades que van más allá de sus declaraciones y debe tener claro el contexto histórico en el que se inserta», declaró. Al mismo tiempo, desafió a la ministra a no prejuzgar al Partido Comunista, recordando que la derecha también ha tenido su carga en la historia de violencia política en Chile, incluyendo el terrorismo de Estado durante la dictadura.
En su defensa, el presidente del PC advirtió contra el estigma de la intolerancia anticomunista que afecta al partido. «No hay base para afirmar que el Partido Comunista no actúa dentro de un marco democrático en este debate», concluyó Carmona. Este diálogo crítico entre ambos sectores podría abrir un camino hacia una reflexión más profunda sobre la cultura de la violencia y el respeto a la democracia en el contexto estadounidense-continuidad de los conflictos sociales en Chile.


