Santiago, 5 de agosto de 2026 – Con el inicio de la temporada de lluvias, los desafíos para quienes transitan por las calles y carreteras de nuestro país se incrementan notablemente. La visibilidad reducida, la disminución de la adherencia en el pavimento y la acumulación de agua representan un riesgo significativo tanto para conductores como para peatones. Las condiciones adversas exigen a los automovilistas adaptar su estilo de conducción y llevar a cabo revisiones exhaustivas del estado de sus neumáticos, lo cual es crucial para asegurar un viaje seguro. Miguel Ángel Alvarado, ingeniero de Ventas Senior de Bridgestone Chile, enfatiza que «el neumático es el único punto de contacto entre el vehículo y el camino», resaltando la importancia de un mantenimiento adecuado especialmente durante los días lluviosos para evitar accidentes.
La banda de rodamiento de los neumáticos desempeña un papel fundamental en la seguridad al volante, especialmente en condiciones de lluvia. Su diseño, que incluye surcos y canales, permite evacuar el agua y mantener la adherencia al pavimento. Sin embargo, con el desgaste del dibujo, la capacidad de los neumáticos para gestionar el agua se ve comprometida. Alvarado advierte sobre la importancia de no esperar a que los neumáticos alcancen su límite legal para hacer el reemplazo, ya que una mayor profundidad de los surcos es esencial para dispersar el agua en superficies mojadas. Insiste también en la necesidad de verificar que el desgaste sea uniforme y que no existan daños visibles que puedan afectar su rendimiento.
Adicionalmente, el mantenimiento adecuado de la presión de inflado de los neumáticos es crítico. Una presión incorrecta no solo reduce la superficie de contacto, sino que también compromete la estabilidad del vehículo, aumentando el riesgo de accidentes. Por lo tanto, se recomienda revisar periódicamente la presión y ajustarla conforme a los valores indicados por el fabricante, que se pueden encontrar en el marco de la puerta del conductor o en el manual del vehículo. Una atención cuidadosa a estos detalles puede marcar la diferencia entre un trayecto seguro y uno lleno de peligros, especialmente bajo la lluvia.
Para mitigar los riesgos asociados al aquaplaning durante la conducción bajo la lluvia, Bridgestone sugiere una serie de medidas preventivas. Estas incluyen la revisión regular de los neumáticos, asegurando la profundidad adecuada del dibujo y la ausencia de daños visibles. Asimismo, se aconseja conducir a una velocidad moderada y aumentar la distancia de seguridad respecto al vehículo de adelante, ya que el pavimento mojado puede prolongar considerablemente la distancia de frenado. También es esencial evitar maniobras bruscas y estar atento a las acumulaciones de agua en la vía, ya que esto puede provocar la pérdida de adherencia y el control del vehículo.
En caso de que un vehículo experimente aquaplaning, es crucial conservar la calma. Mantener una sujeción firme del volante y evitar movimientos repentinos o frenadas bruscas son claves para recuperar el control. El conductor debe permitir que el vehículo reduzca su velocidad de forma natural levantando suavemente el pie del acelerador, evitando correcciones bruscas en la trayectoria. Después de recuperar la adherencia, las rectificaciones deben hacerse de manera gradual, ya que el vehículo puede reaccionar inesperadamente. Como concluye Alvarado, «la combinación de neumáticos en óptimas condiciones, mantenimiento preventivo y una conducción prudente se traduce en una mejor respuesta frente a las condiciones adversas de la lluvia».





