Gabriela Lazo, fundadora y CEO de LRM Comunicaciones, destaca que, a lo largo de los años, la perspectiva sobre la reputación empresarial ha evolucionado considerablemente. Antes, se veía como un concepto impreciso que se vinculaba a la imagen corporativa y las relaciones públicas. Sin embargo, hoy en día, la reputación ha adquirido un nuevo significado: se ha convertido en un activo estratégico clave que influye de manera directa en la confianza del público, la capacidad de crecimiento de las organizaciones y, en última instancia, en sus resultados económicos. Lazo enfatiza que entender y gestionar la reputación es esencial para cualquier empresa que desee prosperar en el competitivo entorno actual.
En la agenda de los directorios, los temas de transformación digital, inteligencia artificial y eficiencia operacional predominan, pero Lazo hace un llamado a la atención sobre un aspecto que suele pasar desapercibido: la construcción de la credibilidad organizacional. En un mercado saturado de información y mensajes publicitarios, la confianza de los clientes, inversionistas y colaboradores no se puede comprar, sino que debe ser cuidadosamente cultivada. La CEO de LRM Comunicaciones subraya que uno de los métodos más eficaces para construir esta confianza es a través de la validación obtenida en medios de comunicación y la capacidad de una empresa para ofrecer perspectivas pertinentes sobre su sector.
La comunicación estratégica juega un papel crítico en este proceso. Gabriela Lazo apunta que no se trata simplemente de aparecer en los medios, sino de contribuir con contenido de valor. Cuando un CEO se presenta ante un medio especializado para discutir los retos de su industria o proponer soluciones a problemáticas actuales, no solo promociona su empresa, sino que también refuerza su credibilidad. Esta distinción es crucial, ya que la percepción del mercado está fuertemente influenciada por la experiencia y el conocimiento que una figura líder puede compartir, lo cual fortalece la imagen de la organización como un referente de confianza.
La reputación, como señala Lazo, se traduce en beneficios tangibles para las empresas. Por ejemplo, aquellas que son vistas de manera favorable pueden enfrentar negociaciones comerciales más sencillas gracias a la confianza que han cultivado con anterioridad. Además, tienen la posibilidad de destacarse por su valor añadido en lugar de competir únicamente en precio, lo cual es fundamental para evitar caer en una guerra de descuentos insostenible. Esto no solo mejora las oportunidades de negocio, sino que también promueve una imagen más firme en el mercado.
Finalmente, Gabriela Lazo enfatiza que la reputación empresarial va más allá de ser un simple intangible y se ha convertido en uno de los activos más preciados que una organización puede tener. Atraer talento e inversionistas es más fácil cuando se cuenta con una narración sólida y una marca que irradia confianza. Por esta razón, el rol del CEO ha evolucionado: ya no se limita a la gestión interna, sino que también implica ser el portavoz de la visión y misión de la empresa. Construir una reputación robusta requiere un esfuerzo constante y estratégico, ya que la confianza se convierte en el motor de las decisiones de compra y colaboración en un mundo donde cada vez son más escasas.





