El reciente aumento del valor máximo de las viviendas elegibles a 6.000 UF en Chile, acompañado de la extensión del subsidio hasta el año 2028, ha generado nuevas oportunidades para los compradores. Este cambio permite a las personas acceder a una mayor variedad de propiedades, especialmente en comunas como Ñuñoa, Providencia, La Reina, Macul y Las Condes. Sin embargo, para el experto inmobiliario Rodrigo Barrientos, CEO y fundador de Gen Proactivo, el menor dividendo mensual no debe ser el único criterio para justificar la compra de una vivienda. Barrientos advierte que muchas personas confunden el acceso a un crédito más barato con la conveniencia de la compra, lo cual podría llevar a decisiones inadecuadas en el ámbito financiero.
El nuevo escenario en el mercado hipotecario, que presenta tasas de interés más bajas gracias al subsidio, puede resultar especialmente atractivo para quienes buscan adquirir su primera vivienda. El incentivo de elevar el límite máximo de las propiedades a financiar mediante este subsidio proporciona a los compradores más opciones de la oferta de viviendas disponibles. Con esta medida, el total de cupos se incrementa hasta alcanzar 80.000, facilitando así el acceso al financiamiento y reduciendo el costo mensal de los dividendos. Sin embargo, Barrientos enfatiza que esta evolución no debe interpretarse simplemente como una oportunidad de compra sin un análisis detallado de la situación financiera del potencial comprador.
Uno de los aspectos críticos que Rodrigo Barrientos subraya es que un dividendo más bajo no convierte una mala inversión en una buena compra. A pesar de que el subsidio puede reducir el coste del crédito, las variables que determinan el valor real de una propiedad no cambian. La ubicación, la demanda en el sector, y la calidad del inmueble son elementos vitales que no deben pasarse por alto al evaluar una propiedad. Barrientos recalca que las decisiones deben basarse en un análisis integral que incluya el pie inicial, el plazo del crédito, y el diferencial entre el dividendo y el arriendo, especialmente para quienes buscan propiedades como inversión.
La amplitud del nuevo límite de 6.000 UF también abre la puerta a un rango más amplio de propiedades en diferentes comunas. Por ejemplo, en Ñuñoa, donde se estima que un departamento de dos dormitorios oscila entre 3.500 y 5.500 UF, este nuevo tope permite a los compradores acceder a más opciones de calidad en el mercado inmobiliario. Barrientos menciona que la estrategia de inversión no debe limitarse a la rentabilidad inmediata; en cambio, es necesario que los compradores consideren el potencial de revalorización y la demanda a largo plazo en sus decisiones de compra. Comunas como Providencia y La Reina también son mencionadas como áreas estratégicas para explorar en esta nueva dinámica.
Finalmente, Rodrigo Barrientos ofrece una recomendación importante: los compradores no deben dejar que el subsidio dicte su decisión de compra. En lugar de comenzar la búsqueda de propiedades desde la disponibilidad de un subsidio, deberían centrarse en definir su objetivo financiero y evaluar qué tipo de activo les ofrecerá el mejor retorno a largo plazo. Esta perspectiva permite que el subsidio actúe como una herramienta que facilite la compra, pero no como el principal motivo detrás de ella. Barrientos concluye que menos del 10% de los chilenos califican para un crédito hipotecario, y quienes se encuentren en ese grupo deben aprovechar esta oportunidad antes de que se cierre la ventana el 31 de mayo de 2028.





