Santiago, marzo 2026.- La inteligencia artificial (IA) ha dado un giro notable en el ámbito empresarial, convirtiéndose de herramienta experimental en un componente estructural fundamental. Este cambio ha sido especialmente evidente en Chile, donde un reciente estudio de Deloitte revela que el 83% de las empresas ya ha adoptado IA, y más de 80% de las grandes compañías la han integrado en procesos críticos. La tendencia se expande en América Latina, con un 86% de las organizaciones explorando o implementando soluciones de IA. Este escenario pone de manifiesto un nuevo enfoque conocido como IA nativa, donde las capacidades de inteligencia artificial se construyen desde el inicio dentro de las plataformas, lo que ha revolucionado la forma en que las empresas interactúan con esta tecnología.
La implementación de IA nativa ha resultado ser un catalizador para la eficiencia y competitividad empresarial. Miguel Videla, Lead Machine Learning Engineer en Defontana, señala que una de las repercusiones más significativas de este modelo es la automatización de procesos en áreas como atención al cliente y gestión administrativa. Gracias a la IA, las empresas pueden escalar sus operaciones sin incrementar proporcionalmente el número de empleados, rompiendo así una de las barreras tradicionales al crecimiento. Esta automatización se traduce en un potencial aumento del 40% en la productividad, liberando a los colaboradores de tareas operativas para que puedan enfocarse en funciones más estratégicas.
Además del aumento en la productividad, la IA nativa permite la personalización de experiencias como nunca antes. Al operar directamente sobre los datos del negocio, estas plataformas pueden ofrecer soluciones ajustadas a las necesidades de cada cliente. Esto contrasta con las respuestas genéricas que a menudo se ofrecían anteriormente. Según Videla, la capacidad de adaptar respuestas y procesos de manera inmediata es vital en el entorno actual, donde las expectativas de los consumidores están en constante evolución. La IA nativa se convierte así en un aliado en el desarrollo de relaciones más cercanas y efectivas con los usuarios.
Sin embargo, a pesar de los numerosos beneficios que aporta la inteligencia artificial, todavía existen desafíos importantes que las empresas deben superar. La calidad de los datos se presenta como una de las principales barreras para el desarrollo efectivo de modelos predictivos. En el caso de la IA generativa, el enfoque debería estar en el conocimiento de las herramientas y la correcta implementación de las mismas. A pesar de estos obstáculos, es innegable que el foco del uso de la inteligencia artificial se está moviendo hacia una integración estructural dentro del negocio, lo que promete trasformar la manera en que operan las organizaciones.
A medida que la evolución tecnológica continúa, la IA nativa parece posicionarse como el futuro del ámbito empresarial. Videla concluye que las empresas que no logren integrar la inteligencia artificial de manera estructural en sus operaciones se arriesgan a quedar rezagadas. Este no es simplemente un avance incremental, sino un cambio fundamental en la forma de operar, que redefine el potencial competitivo en un mundo empresarial cada vez más orientado a la tecnología. La capacidad de adaptarse será determinante para el éxito en el nuevo panorama económico que se avecina.





