En Chile, 2026 se presenta como un año de oportunidades para las franquicias y el emprendimiento, un sector en continuo crecimiento que atrae tanto a nuevos inversores como a microemprendedores. Según la consultora FQC, la tendencia ha cambiado, y ahora el 60% de las franquicias son marcas nacionales, reflejando la creciente madurez de la industria local. Con cerca de dos millones de microemprendedores en busca de establecer un negocio, estos datos indican un cambio de paradigma que no solo fomenta la diversificación del mercado, sino que también proporciona un entorno más familiar para quienes quieran lanzar una franquicia en el país.
La directora del Máster de Dirección de Marketing y Gestión Comercial de EAE Business School, Alexia de la Morena, destaca que, aunque invertir en franquicias facilita el acceso a una marca reconocida y procesos operativos ya establecidos, no se debe considerar este modelo como un camino libre de riesgos. «Una franquicia reduce la incertidumbre inicial porque no se parte de cero, pero eso no significa que el éxito esté garantizado», advierte. La gestión eficaz del negocio, la ubicación estratégica y la comprensión del dinamismo del mercado siguen siendo factores críticos que determinarán el éxito o fracaso de la inversión.
Uno de los aspectos clave que los inversores deben tener en cuenta es la estructura de costos asociada a las franquicias. Alexia de la Morena señala que muchos potenciales franquiciados tienden a subestimar costos como regalías y gastos operativos. «La falta de flexibilidad en el modelo puede convertirse en una limitación, especialmente en mercados cambiantes», apunta. Es crucial que los inversores realicen un análisis exhaustivo de los costos reales y no se dejen llevar únicamente por el prestigio de la marca, ya que esto podría afectar significativamente la rentabilidad.
Antes de dar el salto a una inversión franquiciada, es imperativo realizar un estudio minucioso que contemple no solo el reconocimiento de la marca, sino también la viabilidad en el mercado local y el soporte proporcionado por el franquiciante. Esto incluye evaluar la localización del negocio, que puede ser decisiva entre el éxito y el fracaso. «No todas las franquicias funcionan igual», advierte De la Morena, sugiriendo la importancia de revisar los estados financieros reales y hablar con otros franquiciados para tener una perspectiva más clara sobre el potencial del modelo en el contexto específico donde se va a operar.
Las franquicias de comida y bebida continúan siendo las más populares en Chile, especialmente formatos que se adaptan a los nuevos hábitos de consumo como delivery y consumo rápido. Sin embargo, la experta también destaca el auge de modelos híbridos que demandan menor infraestructura física, ofreciendo flexibilidad operativa. Finalmente, la clave del éxito radica en la capacidad del inversionista para adaptarse al contexto específico donde se guiará la franquicia. «Las franquicias requieren un enfoque empresarial activo», concluye De la Morena, enfatizando que el éxito no es solo producto de un modelo estructurado sino de una gestión disciplinada y estratégica.





