Desde Chillán, Sonia Valdés ha emergido como una pionera en la pastelería inclusiva, transformando la experiencia de disfrutar lo dulce a través de su innovador emprendimiento, TortAmada. Esta iniciativa no solo se dirige a los amantes de los postres, sino que también atiende a personas con restricciones alimentarias, ofreciendo opciones sin gluten, azúcar y lactosa. Respaldada por el fondo Capital Abeja Emprende de Sercotec, Valdés relata cómo su pasión por la gastronomía y su formación en sociología han sido claves para entender la necesidad de crear un espacio donde todos puedan participar en celebraciones sin limitaciones.
TortAmada nació como un proyecto casero, gestado en la cocina de Sonia, donde la falta de equipo y estructura formal nunca detuvieron su convicción. «Era un negocio informal, funcionando desde casa», recuerda Valdés, consciente de las limitaciones que enfrentaba. Sin embargo, todo cambió drásticamente con la adjudicación del fondo Sercotec, lo que le permitió formalizar su negocio y obtener la resolución sanitaria imprescindible para ofrecer productos seguros a sus clientes, creando así una base sólida de confianza en la comunidad.
Con los recursos obtenidos, Sonia no solo adquirió maquinaria especializada, sino que también apostó por incrementar la calidad de los insumos y dinamizar su marketing. «Esto ha mejorado nuestra visibilidad y optimizado procesos importantes, como la cadena de frío», explica. Gracias a estos cambios, el crecimiento de TortAmada ha sido notable, registrando un aumento del 50% en las ventas. Más allá de los números, lo que realmente destaca Valdés son las conexiones humanas: «Nuestros clientes vuelven, recomiendan y confían en nosotros», subraya, reflejando el impacto positivo de su trabajo en la fiel clientela.
El éxito no ha llegado sin desafíos. Sonia Valdés reconoce que la disciplina y la firmeza en sus creencias han sido fundamentales para superar las dificultades del emprendimiento. «A veces dudaba, porque hay mucha competencia, pero siempre tuve fe en mi producto», confiesa. Esta confianza se hizo palpable durante su presentación ante el jurado, donde demostró el potencial de TortAmada, no solo desde el ángulo comercial, sino también por el impacto social que buscaba generar en la comunidad.
Hoy, Sonia Valdés comparte su sabiduría con quienes están dando sus primeros pasos en el mundo del emprendimiento: «Habrá obstáculos, pero hay que verlos como desafíos. Mantener un pensamiento enfocado en el éxito es esencial para avanzar y aprender», asevera. TortAmada se consolida como una propuesta innovadora en la pastelería saludable de Chillán, destacando no solo por sus productos, sino por su misión de reconectar a las personas con la dulzura de la vida, haciendo que lo dulce sea accesible para todos.
