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Ley Valentín: ¿Cómo afectará la seguridad en edificios de altura?

El Colegio de Administradores de Edificios y Condominios, conocido como CGAI, aplaudió la reciente promulgación de la Ley Valentín, que establece la instalación de mallas protectoras y otros dispositivos de seguridad en edificios y condominios de altura. Esta iniciativa legal busca prevenir caídas de niños y niñas, un problema de seguridad que ha cobrado gran relevancia en las comunidades. Aunque la ley entrará en vigencia el próximo 23 de septiembre de 2028, el Colegio exhorta a propietarios y administradores a actuar con anticipación para garantizar la seguridad de los más pequeños desde ahora.

Juan Carlos Latorre, presidente del CGAI, hizo hincapié en la urgencia de comenzar a informarse y planificar la implementación de las prestaciones contenidas en la Ley Valentín. Según Latorre, «debemos trabajar desde ahora; anticiparse permite evitar decisiones apresuradas, ordenar los procesos y evaluar las alternativas disponibles con tiempo». Estas acciones proactivas no solo protegerán a los niños, sino que también facilitarán la adaptación de las comunidades a los nuevos requerimientos legales, convirtiendo la seguridad en un aspecto central de la gestión comunitaria.

La Ley Valentín establece que los reglamentos de copropiedad no podrán prohibir la instalación de las mallas de seguridad, aunque podrán fijar estándares mínimos sobre su calidad, instalación y mantenimiento. Este enfoque busca asegurar que, aunque la normativa sea obligatoria, los estándares de seguridad se mantengan elevados. Latorre subrayó la importancia de que cada comunidad aborde esta medida de manera responsable, considerando cuidadosamente la calidad de las soluciones que adopten y su correcta instalación.

El rol de la administración en este proceso es fundamental. CGAI enfatiza que las administraciones deben facilitar la información necesaria, coordinar a los diversos actores involucrados y asegurar que las decisiones se tomen de manera ordenada y consensuada. Para ello, es crucial que los copropietarios, arrendatarios y residentes trabajen en conjunto, promoviendo una cultura de prevención de accidentes en sus comunidades. Esto evitará la sensación de que la responsabilidad recae únicamente en una sola parte.

En conclusión, la prevención de accidentes en edificios y condominios representa una responsabilidad compartida. Juan Carlos Latorre sostuvo que todos los involucrados, desde copropietarios hasta administradores y proveedores, deben colaborar en la implementación de las medidas de seguridad marcadas por la ley. El CGAI espera que esta iniciativa no solo reduzca el riesgo de accidentes, sino que también fomente un sentido de comunidad más fuerte y comprometido con la seguridad de sus miembros más vulnerables.

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