Desde el 12 de agosto de 2023, la Unión Europea ha iniciado la implementación gradual del nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR), marcando un cambio significativo en los estándares que rigen la sostenibilidad y seguridad en los envases comercializados dentro del bloque. Esta normativa no solo afecta a las empresas europeas, sino que también tiene repercusiones importantes para los productores chilenos que exportan alimentos y bebidas a Europa. Ellos deben asegurarse de que sus productos cumplan con las nuevas exigencias para poder acceder al exigente mercado europeo, donde la sostenibilidad y trazabilidad son cada vez más relevantes.
Una de las medidas más destacadas del PPWR es la implementación de límites estrictos para la presencia de sustancias PFAS, conocidas como «químicos eternos», en envases que estarán en contacto directo con alimentos. A partir de la fecha mencionada, cualquier envase que exceda estos niveles ya no podrá ser comercializado en la Unión Europea. Esto representa un desafío importante para los productores chilenos, ya que no se trata únicamente de llenar un formulario. La normativa exige una revisión exhaustiva de los materiales y proveedores involucrados en la cadena de producción para garantizar el cumplimiento de estos nuevos estándares.
Ante este panorama, SIG, un proveedor global de sistemas de envasado aséptico, ha propuesto su solución de envasado en cartón como una opción que ya se alinea con las exigencias del PPWR. Según Isabela de Marchi, Gerente de Sostenibilidad de SIG Sudamérica, sus envases asépticos de cartón han sido diseñados siguiendo estrictos estándares de inocuidad y control de materiales, permitiéndoles adaptarse a regulaciones cada vez más exigentes. La compañía ha estado trabajando durante años en el cumplimiento de prácticas que ahora se están convirtiendo en ley en Europa, lo que pone a SIG en una posición privilegiada para asesorar a la industria chilena en esta transición.
Sin embargo, el cumplimiento normativo europeo es solo una parte de la realidad que enfrentan los exportadores chilenos. SIG ha observado que, a pesar de la urgencia de adaptarse al PPWR, muchas empresas chilenas de alimentos y bebidas aún están iniciando el proceso de entender su impacto. De Marchi enfatiza la importancia de ayudar a las empresas a comprender cómo los nuevos requisitos pueden influir en sus envases y cadenas de suministro. Por lo tanto, el rol de SIG se extiende más allá de la fabricación de envases, centrándose en acompañar a sus clientes a lo largo de su proceso de adaptación a estas regulaciones.
A medida que el PPWR se implementa y surgen nuevas exigencias en los años por venir, SIG reafirma su compromiso de colaborar con la industria de alimentos y bebidas en Chile y la región. La compañía anticipa que la normativa no solo beneficiará a aquellos que exportan hacia Europa, sino que también impulsará a las empresas locales a adoptar tecnologías más avanzadas en sus soluciones de envasado. Isabela de Marchi concluye que aunque algunas empresas no tengan visión de exportar hacia Europa actualmente, el PPWR es un indicativo claro de la dirección que está tomando la industria global, donde la sostenibilidad, trazabilidad y uso responsable de materiales son cada vez más demandadas en todo el mercado.





