En un reciente programa de su popular radio Agricultura, el comediante y locutor Checho Hirane lanzó una contundente crítica a varios rostros de la televisión chilena, en especial a aquellos que han estado asociados a La Red, justo antes de la crisis que atraviesa el canal. Hirane no escatimó en definir a estos comunicadores como «los mismos protagonistas que incentivaron el estallido social» y que, según él, «no han aprendido de sus errores». Este ataque directo ha generado un amplio debate sobre la responsabilidad de los medios y sus figuras frente a los acontecimientos sociales recientes en Chile.
Entre los cuestionados se encuentra el reconocido periodista Rafael Cavada, a quien Hirane acusó de animar un matinal sin enfrentar las consecuencias de sus acciones pasadas, como haber «incentivado a la Primera Línea» durante los momentos más álgidos de las protestas. La crítica no se limitó a una sola persona, ya que el humorista extendió su dardo a otras figuras como Julio César Rodríguez y José Antonio Neme, sugiriendo que, a pesar de sus discursos actuales, comparten una historia de complicidad con movimientos que, según él, han contribuido a desestabilizar el país.
Hirane también hizo referencia a las panelistas del extinto programa Pauta Libre, afirmando que su perspectiva comunista fue clave en el contexto del estallido social. Mencionó a Mirna Schindler, Alejandra Matus, Yasna Lewin y Mónica González, sugiriendo que su mirada ha influido en la narrativa mediática del país. Esta crítica no solo resalta la polarización política que vive Chile, sino que también señala el papel que los medios han jugado en la percepción del público sobre el estallido social y sus implicancias.
A medida que cerró su intervención, Checho Hirane planteó una inquietante pregunta respecto a un posible «estallido 2.0» bajo el gobierno de José Antonio Kast. Con un tono de advertencia, sugirió que los personajes que hoy parecen haber tomado una postura más moderada podrían nuevamente instar a la acción popular si la situación política se volviera adversa. «¿Esa misma gente va a estar con eso de volver a salir a la calle?», inquirió, dando a entender que la historia podría repetirse en un contexto diferente.
Este cruce de palabras ha reavivado el debate sobre la ética en el periodismo y el papel que juegan los comunicadores en la formación de la opinión pública. Si bien algunos defensores de estos rostros televisivos argumentan que la crítica de Hirane es parte de una polarización, otros apoyan sus puntos de vista, considerando que es momento de rendir cuentas por el pasado. Este episodio es un claro reflejo de la realidad mediática chilena, donde los elementos históricos y sociales siguen coagulando en discusiones sobre el futuro colectivo.



