La exploración del Viejo Continente a través de sus ríos se ha convertido en una alternativa cada vez más apreciada por los chilenos que buscan experiencias de viaje únicas y profundas. Los cruceros fluviales, anteriormente considerados una opción de nicho, han ganado popularidad en los últimos años, consolidándose como una elección preferida por aquellos que desean descubrir Europa de una forma más relajada y cómoda. Con itinerarios que incluyen navegaciones por ciudades emblemáticas y pueblos patrimoniales, estos cruceros permiten disfrutar de la gastronomía local y la cultura en un entorno íntimo, sin necesidad de cambiar de hotel entre destinos. Según Daiana Mediña, gerente de Brand y PR de COCHA, este tipo de turismo está en constante crecimiento, con una tendencia anual estimada del 6,6% entre 2026 y 2030, impulsada por la demanda por experiencias más personalizadas y menos masivas.
Entre los ríos más visitados por los viajeros chilenos destaca el imponente río Danubio, cuyas aguas conectan un mosaico de historia, arquitectura y cultura a través de ciudades como Viena, Budapest y Bratislava. Los itinerarios, que suelen extenderse por siete noches, permiten visitar hasta cuatro países diferentes, y muchos incluyen estancias previas o posteriores en ciudades como Viena y Praga. Este enfoque ha sido particularmente atractivo para los turistas mayores de 50 años que buscan un ritmo de viaje tranquilo y panorámico. Además, el río Rin, famoso por sus viñedos y castillos medievales, así como el río Sena, con sus conexiones artísticas a París y el impresionismo, siguen enriqueciéndose con itinerarios que satisfacen un mercado diverso. Otras rutas como el Duero y el Elba también están surgiendo en popularidad entre quienes valoran experiencias menos saturadas y con un fuerte foco en gastronomía y cultura.
La experiencia de los cruceros fluviales es notablemente diferente a la de los cruceros marítimos tradicionales. Con embarcaciones que suelen transportar entre 100 y 250 pasajeros, se genera un ambiente más acogedor y tranquilo a bordo. La navegación es suave y las paradas se realizan directamente en atractivos urbanos y rurales, facilitando el acceso a la cultura local sin los largos traslados que suelen acompañar a los cruceros oceánicos. Las excursiones guiadas, la gastronomía regional y el énfasis en la socialización a bordo hacen que el crucero fluvial se convierta en una parte integral de la experiencia de viaje, elevando su valor más allá del simple transporte entre destinos.
El perfil del viajero chileno que elige estas experiencias fluviales se caracteriza principalmente por parejas adultas y viajeros culturales, con una notable participación de personas de entre 40 y 60 años, aunque la demanda de viajeros mayores de 60 también es significativa. Aunque hay un creciente interés entre viajeros más jóvenes por rutas temáticas, la mayor parte de los cruceros fluviales sigue atrayendo a un público adulto que busca una experiencia más íntima y personalizada. COCHA ha desarrollado una amplia red de compañías de cruceros que permiten satisfacer diferentes perfiles, desde la oferta de CroisiEurope para turistas superiores, hasta opciones premium como Viking River Cruises y Riverside Luxury Cruises, lo que facilita a los pasajeros chilenos encontrar la opción que se ajuste a sus deseos y presupuestos.
Para aquellos interesados en explorar Europa a través de sus ríos, la información y las reservas están disponibles en www.cocha.com, donde los viajeros pueden solicitar atención especializada en las diversas tiendas COCHA por todo el país, así como a través de asistencia telefónica. Con el crecimiento continuo de la demanda y la diversificación en las ofertas, los cruceros fluviales se consolidan como una propuesta atractiva para quienes desean disfrutar de un viaje que combine la comodidad, la cultura, y la riqueza histórica del Viejo Continente.





