Puchuncaví, 08 de abril de 2026.- La instalación de 6.336 membranas en la planta desalinizadora Aguas Pacífico ha avanzado considerablemente, marcando un hito en la producción de agua potable en la zona central de Chile. Desde hace más de una semana, un equipo especializado trabaja en la colocación de estas estructuras vitales para la conversión de agua de mar en agua desalada. La planta, que se encuentra en su fase final de construcción, está diseñada para producir 1.000 litros por segundo de agua potable, lo que representa un gran avance en la búsqueda de soluciones sostenibles para el abastecimiento hídrico en la región.
Las membranas, que son esenciales para el proceso de ósmosis inversa, se instalan en módulos compuestos por 198 tubos portamembranas, un proceso que exige gran precisión y cuidado. La delicada manipulación de las membranas se realiza de forma manual por un equipo de 12 operarios, quienes deben extraer cada pieza de su solución de conservación y colocarlas meticulosamente en su lugar. Este procedimiento es crucial ya que garantiza la calidad del agua desalada que se producirá, asegurando que cumpla con los estándares requeridos por las autoridades sanitarias.
Claudio Cáceres, Gerente de Comisionamiento y Calidad de Aguas Pacífico, destacó la importancia de estar en esta etapa. «El proceso que estamos iniciando representa un avance significativo, ya que nos permite enfrentar la calidad del agua de mar, dejando atrás las pruebas realizadas con agua dulce. La instalación de las membranas nos pone un paso más cerca de asegurar el suministro de agua desalada para nuestras comunidades», explicó Cáceres, subrayando el impacto positivo que tendrá la planta en la región.
El diseño innovador de la planta Aguas Pacífico combina un modelo híbrido que integra unidades de alto rechazo y de alto flujo, optimizando la eficiencia en la producción del agua dulce. Las primeras cuatro membranas de cada tubo están destinadas a filtrar sales y otros sólidos disueltos, mientras que las cuatro restantes están enfocadas en incrementar el caudal de producción. Este enfoque técnico no solo busca satisfacer la demanda local, sino también establecer un precedente en la implementación de tecnologías de desalación en otras partes del país.
Con la instalación casi completa de las membranas, la planta está lista para proceder con la fase de pruebas y puesta en marcha, que se estima tomará alrededor de seis meses. Durante este período, se llevarán a cabo ensayos que incluirán el pretratamiento del agua y el proceso de ósmosis inversa, asegurando que la planta opere con los máximos estándares de eficiencia y calidad. La puesta en marcha de Aguas Pacífico representa no solo un avance técnico, sino también un paso crucial hacia la seguridad hídrica en una región que enfrenta desafíos significativos en la disponibilidad de agua.





