El dólar cerró la jornada en Chile este jueves en torno a los $924,45, lo que representa una caída de $6, equivalentes a un 0,65%. Esta disminución del tipo de cambio se atribuye a una serie de factores tanto internos como externos que han favorecido al peso chileno, resaltando la dinámica positiva en la economía local y la factoring de los mercados internacionales.
Entre los factores locales, destaca el informe del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) correspondiente a junio, que mostró un crecimiento del 2,4% en términos anuales y un avance del 0,6% en comparación con el mes anterior, ajustado por estacionalidad. Este crecimiento fue impulsado principalmente por el desempeño robusto de sectores como la minería, los servicios y el comercio, otorgando un atisbo de optimismo sobre la estabilidad de la actividad económica en Chile.
Por otro lado, el mercado de commodities también aportó a esta caída del dólar, ya que el precio del cobre, principal exportación del país, registró un incremento del 0,38%, alcanzando los US$6,53 por libra. Este aumento es crucial para la economía chilena, dado que el cobre sigue siendo un motor clave en la generación de divisas, lo que a su vez fortalece el peso frente al dólar.
En el ámbito internacional, el Dollar Index, que mide el rendimiento del dólar frente a otras monedas, revirtió parcialmente sus pérdidas en la sesión estadounidense, con un leve incremento del 0,13% hasta alcanzar los 99,65 puntos. Sin embargo, la moneda estadounidense continúa siendo presionada, manteniéndose cerca de mínimos de siete semanas, afectada por el fortalecimiento del yen japonés y por una menor exposición global hacia activos en dólares desde la reciente reunión de la Reserva Federal.
En resumen, la combinación de un Imacec positivo, el aumento en los precios del cobre y la debilidad del dólar en el ámbito internacional han sido elementos determinantes en la apreciación del peso chileno durante la jornada. Este contexto sugiere una tendencia favorable en el corto plazo, aunque los mercados permanecen atentos a la evolución de las políticas monetarias y a las condiciones macroeconómicas que podrían influir en el comportamiento futuro del tipo de cambio.




