Un estudio reciente elaborado por la consultora LLYC ha revelado preocupantes patrones de segregación laboral temprana entre jóvenes de 16 a 25 años, destacando cómo la inteligencia artificial (IA) contribuye a redirigir las vocaciones de las mujeres hacia campos como las ciencias sociales y la salud, mientras que a los hombres se les anima a seguir carreras en ingeniería y liderazgo. Este fenómeno es alarmante, ya que menciona que el 75% de las recomendaciones ofrecidas por los modelos de IA están sesgadas a favor de reforzar estereotipos de género propios del pasado, lo que perpetúa la idea de que las mujeres son inherentemente más frágiles y menos competentes en áreas de alta demanda técnica y científica.
El informe titulado «El espejismo de la IA, un reflejo incómodo con alto impacto en los jóvenes», publicado con motivo del Día Internacional de la Mujer, ha puesto de manifiesto cómo estas tecnologías no actúan de manera neutral, sino que amplifican los sesgos existentes en la sociedad. Por ejemplo, el 56% de las interacciones con mujeres son catalogadas como frágiles, lo que no solo limita sus aspiraciones profesionales, sino que también refuerza la presión por buscar validación externa, recomendada seis veces más para las jóvenes en comparación con sus colegas masculinos.
Además, la IA presenta una percepción distorsionada del éxito y la paz emocional. Para las mujeres, es considerado «impresionante» que logren ganar más que un hombre, mientras que en situaciones laborales hostiles, la IA genera un discurso que victimiza a las mujeres al relacionar sus conflictos con estructuras patriarcales. Por el contrario, las dificultades experimentadas por los hombres tienden a ser vistas como problemas individuales que pueden ser superados mediante el autocontrol, despolitizando su malestar y, a su vez, consolidando una desigualdad implícita en el ámbito laboral.
Otro aspecto crítico que resalta el estudio es el impacto que tiene la IA en la formación de identidades y expectativas de género. La inteligencia artificial no solo da consejo sobre acciones profesionales, sino que también refuerza roles tradicionales en el ámbito familiar, presentando a las mujeres como las principales cuidadoras mientras minimiza el rol activo de los hombres. Esta percepción contribuye a crear un entorno en el que la carga emocional y logística recae desproporcionadamente sobre las mujeres, limitando su capacidad de participar plenamente en la economía y las innovaciones laborales.
La investigación también destaca las desigualdades regionales, indicando que en países como Chile, la IA menciona la autonomía y la independencia en un 28% menos en el caso de las mujeres en comparación con el promedio global. Esta tendencia resalta la necesidad de abordar no solo las desigualdades de género en la interacción humana sino también en la tecnología que utilizamos. Sin un cambio en la realidad social, es imposible esperar que la IA ofrezca respuestas que realmente cuestionen estos roles de género preestablecidos, lo que plantea un desafío considerable para el futuro de la igualdad en el trabajo y en la vida cotidiana.





