La tasa de desocupación en Chile se ha situado en un 8,3% durante el trimestre comprendido entre noviembre de 2025 y enero de 2026, lo que representa un incremento de 0,3 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior. A pesar de que la fuerza de trabajo creció un 1,4%, superando al aumento del número de personas ocupadas, que fue del 1,2%, este incremento en la tasa de desocupación se debe a un aumento del 4,8% en la población desocupada, lo que incluye un 3,0% de cesantes y un significativo 18,4% de quienes buscan trabajo por primera vez. La Encuesta Nacional de Empleo (ENE), elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), señala la necesidad de un análisis más profundo de estos datos, ya que reflejan dinámicas preocupantes en el mercado laboral chileno.
En el desglose por género, la tasa de desocupación para las mujeres alcanzó el 8,7%, marcando una leve disminución de 0,4 pp. en el último año. Este resultado se atribuye a un incremento del 2,2% en la fuerza laboral femenina, combinado con un notable aumento del 2,7% en el número de mujeres ocupadas. Aunque la tasa de participación femenina ha ido en aumento, situándose en un 53,4%, persisten desafíos significativos, sobre todo en la búsqueda de igualdad en el acceso a oportunidades laborales. Las mujeres que se encuentran fuera de la fuerza de trabajo también presentaron una disminución del 0,6%, lo que podría indicar una reintegración progresiva al mercado.
Los hombres, por su parte, han experimentado un aumento en su tasa de desocupación, alcanzando un 8,0%, un crecimiento de 0,8 pp. en un año. En este grupo, la fuerza de trabajo solo se incrementó en un 0,9%, mientras que el número de desocupados creció un 12,6%, lo que alarmantemente refleja un 10,4% de cesantes y un alto 32,3% de quienes buscan trabajo por primera vez. La tasa de ocupación masculina decreció en 0,6 pp., estableciéndose en un 66,1%. Esta situación subraya la necesidad de programas más eficaces que faciliten la reinserción laboral de este grupo.
En términos de informalidad laboral, la tasa de ocupación informal se ubicó en el 26,8%, con un aumento de 0,5 pp. en un año, siendo más pronunciada en las mujeres con un 28,2% en comparación con el 25,7% de los hombres. Este crecimiento en la informalidad, donde se registró un aumento del 3,2% de trabajadores informales en sectores como los servicios y la industria, resalta las dificultades estructurales del mercado laboral, que tienden a perpetuar la precariedad, sobre todo en ámbitos donde se requieren medidas de protección más robustas.
Finalmente, la región Metropolitana mostró una tasa de desocupación del 9,0%, incrementándose en 0,3 pp. en doce meses, lo que refleja un crecimiento del 0,9% en la fuerza laboral que no fue acompañado por un aumento proporcional de la población ocupada, que solo creció un 0,6%. Esta situación pone de manifiesto el creciente empleo en sectores como los servicios administrativos y de apoyo y la industria manufacturera. Asimismo, la significativa proporción de quienes buscan trabajo por primera vez, que alcanzó un 65,2%, indica una alta dependencia de nuevos ingresos en un mercado laboral que aún enfrenta muchas incertidumbres.





