La llegada del nuevo color del año de Pantone, Cloud Dancer, marca el inicio de una temporada navideña donde la estética y el diseño cobran protagonismo. Este blanco etéreo, descrito como «una bocanada de aire fresco que infunde una sensación de serenidad», está empezando a influir en las paletas navideñas, convirtiéndose en el telón de fondo para mesas que buscan evocar calma en el ajetreo típico de fin de año. Según los expertos, como Tannia Marín, Directora de la Escuela de Diseño de Duoc UC, el color del año no solo se trata de una simple elección visual, sino que juega un papel crucial en la atmósfera que se desea crear, subrayando que el diseño de la mesa navideña se ha transformado en una experiencia sensorial integral.
Las tendencias para la mesa navideña de este año son diversas y emocionantes. La primera tendencia, denominada «Érase una vez…», está inspirada en la fantasía de los cuentos clásicos como Alicia en el País de las Maravillas. Esta propuesta rememora la nostalgia de los años 90, utilizando elementos como pequeños hongos, hadas y ciervos, junto a una paleta de pasteles luminosos, ideal para crear un ambiente lúdico y lleno de imaginación. Tannia destaca que este estilo es perfecto tanto para hogares con niños como para adultos que desean respirar la emotividad de la Navidad, transformando la mesa en un lugar de ensueño.
La segunda tendencia, llamada «Cacao Picante», evoca los aromas del chocolate caliente y el jengibre especiado. Con una paleta de tonos tierra, canela y matices cobrizos, esta decoración busca lograr un ambiente cálido y acogedor, acentuado por el uso de textiles neutros y detalles de madera. Esto resulta en una Navidad que no solo es visual, sino también táctil y aromática, ideal para quienes anhelan una celebración tranquila y hogareña. El uso de cristalería ámbar complementa este estilo, añadiendo un toque de gracia sin perder la esencia natural de la celebración.
Luego tenemos la «Navidad Boho», que mezcla lo natural con lo artesanal para crear un entorno relajado y acogedor. Las paletas crudas y los tonos tierra predominan, junto con materiales como mimbre, lino y cerámicas artesanales. Esta tendencia se caracteriza por su riqueza en texturas y su estética mediterránea, convirtiéndola en una elección ideal para el clima chileno. Tannia Marín destaca que este estilo está diseñado para quienes buscan una celebración más libre y orgánica, donde lo táctil y lo artesanal juegan un papel fundamental en la creación del ambiente.
Finalmente, la «Maximalismo Camp» introduce un estilo exuberante y colorido para quienes desean una Navidad divertida y sin restricciones. Caracterizada por el uso de brillos, metálicos y ornamentaciones abundantes, esta tendencia se aleja de las convenciones para abrazar un exceso estilizado, donde cada elemento brilla con intención. Tannia aclara la diferencia entre lo Camp y lo Kitsch, enfatizando que la primera exagera con sentido estético, elevando la celebración a una experiencia teatral y divertida. Esta diversidad de estilos y colores promete hacer de la Navidad 2025 una época de creatividad ilimitada y conexión emocional.





