Detrás de cada línea de transmisión y subestación, hay equipos que trabajan 24/7 para que la energía se transporte de forma segura y continua. Para Transelec, la principal empresa de transmisión en el país, su principal activo son las personas y su compromiso y desempeño son clave para asegurar un servicio de calidad.
Cuando se habla de transmisión eléctrica, es común pensar en torres, cables y subestaciones distribuidas a lo largo del país. Sin embargo, detrás de esa infraestructura existe una dimensión menos visible, pero igual de esencial: las personas que hacen posible que el sistema funcione todos los días.
Para Transelec, la continuidad del suministro eléctrico depende de equipos humanos que monitorean, mantienen y gestionan una red compleja, muchas veces en condiciones exigentes y en zonas remotas. Es un trabajo silencioso, pero clave para el funcionamiento del país.
En esta línea, la gestión de personas y el desarrollo del capital humano están estrechamente ligados a la evolución estratégica de la empresa.
Los ajustes organizacionales, la redefinición de funciones y la incorporación de nuevas formas de trabajo más colaborativas, ágiles y flexibles, reflejan un proceso de adaptación que acompaña el crecimiento, la diversificación y los nuevos desafíos del negocio.
A lo largo de los años, Transelec ha promovido una política orientada a consolidar equipos estables y altamente especializados.
De acuerdo con su última Memoria, al cierre de 2024 la compañía contaba con 588 trabajadores, de los cuales un 98% tenía contrato indefinido y el 100% trabajaba bajo jornada completa, lo que da cuenta de un entorno laboral sólido y con alto nivel de expertise técnico.
Equipos que sostienen la operación
La transmisión de energía eléctrica es una pieza fundamental para el desarrollo del país, pero su funcionamiento no depende únicamente de activos físicos.
Depende, sobre todo, de las personas que están detrás de cada operación, cada mantención y cada decisión. En Transelec, esa dimensión humana es la que permite que la energía llegue de forma continua a hogares, industrias y servicios esenciales. Es un trabajo que muchas veces no se ve, pero que sostiene la vida cotidiana.
Trabajo en terreno: donde la transmisión se vuelve tangible
El sistema de transmisión eléctrica requiere supervisión constante. Ingenieros, técnicos y operadores trabajan de manera coordinada para asegurar que la energía fluya sin interrupciones, anticipándose a fallas y reaccionando con rapidez ante cualquier contingencia.
Desde centros de control hasta el terreno, cada rol cumple una función crítica. Mientras algunos equipos analizan datos en tiempo real para tomar decisiones operativas, otros realizan inspecciones, mantenciones y reparaciones directamente en la infraestructura.
Esta coordinación permite que, incluso frente a eventos inesperados como condiciones climáticas adversas o variaciones en la generación eléctrica el sistema continúe operando con estabilidad.
Una parte importante del trabajo de Transelec ocurre fuera de las ciudades. Técnicos y especialistas recorren kilómetros de líneas de transmisión, muchas veces en zonas de difícil acceso, para asegurar que cada componente funcione correctamente.
En este contexto, la experiencia acumulada de los equipos es un activo clave: conocer el comportamiento de la red, anticipar riesgos y actuar con precisión puede marcar la diferencia en la continuidad del servicio.
Diversidad e inclusión
Transelec ha asumido un compromiso ético con la diversidad, la equidad, la inclusión y el equilibrio entre la vida laboral, familiar y personal.
A través de su Política de Diversidad e Inclusión, la empresa impulsa acciones concretas para reducir sesgos inconscientes en la toma de decisiones, poniendo especial énfasis en la participación de mujeres, la integración de personas con discapacidad y el valor de equipos multigeneracionales.
En una industria donde la presencia femenina suele situarse entre el 20% y el 25%, Transelec ha logrado avanzar hasta niveles cercanos al 23%, con el desafío de superar el 25,5% en el corto plazo.
Durante 2024, según su Memoria, la empresa también adaptó sus prácticas a los cambios normativos recientes, incorporando disposiciones como la Ley de Conciliación de la Vida Laboral y Familiar, la Ley Karin y la Ley de 40 horas.
Todo esto con el objetivo de fortalecer un entorno de trabajo más justo, inclusivo y alineado con las nuevas demandas sociales, manteniendo metas exigentes y acciones concretas para consolidarse como un referente en estas materias.
En este contexto, el desarrollo de una cultura organizacional más inclusiva y diversa responde a un compromiso ético que también se proyecta como una ventaja estratégica para enfrentar los desafíos del sector.
Al fortalecer sus equipos desde la diversidad de miradas, experiencias y capacidades, la compañía no solo mejora su desempeño interno, también construye una base sólida para innovar, adaptarse y seguir cumpliendo su rol clave en el desarrollo energético del país.





