El secretario general de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Juan Pablo Matte, ha expresado su postura sobre la reciente condena de presidio perpetuo impuesta a los cuatro acusados del homicidio de dos agricultores en Malloa, región de O’Higgins. A pesar de valorar esta sentencia como un paso hacia la justicia, Matte ha resaltado que la violencia y el crimen en zonas rurales continúan siendo un problema alarmante. En declaraciones a La Mañana de Agricultura, Matte afirmó que «en el mundo rural esto está muy invisibilizado» y enfatizó la necesidad de tomar medidas efectivas para abordar esta problemática que persiste en el tiempo.
Matte subrayó la importancia de que las víctimas de delitos en el campo denuncien estos hechos. Según él, «la denuncia y la responsabilidad en este asunto por parte de la persona afectada son muy relevantes para poder avanzar en soluciones concretas». En su balance, destacó que los resultados de un barómetro realizado por la SNA revelan que más del 80% de los agricultores han sido víctimas de un asalto o un robo, mientras que el 50% ha padecido este tipo de situaciones en más de una ocasión. Estos datos evidencian la creciente inseguridad a la que se enfrentan los trabajadores del campo.
Otro de los puntos críticos que mencionó Matte fue la falta de confianza en las instituciones encargadas de investigar y resolver estos crímenes. El secretario general explicó que «lo principal es que no hay confianza en el proceso», lo que lleva a muchas víctimas a dudar en denunciar. Esta desconfianza, según Matte, se basa en la percepción de que no se llevará a cabo una investigación exhaustiva ni se desmantelarán las bandas de crimen organizado que operan en estas áreas rurales.
En sus declaraciones, Matte también abordó las razones por las cuales los agricultores evitan hacer denuncias, indicando que «el resultado del proceso a veces requiere la presencia del denunciante en varias ocasiones», lo que se convierte en un obstáculo para aquellos que ya enfrentan el trauma de un delito. Este ciclo de desconfianza y la falta de respuestas efectivas fomenta un ambiente en el que la violencia puede proliferar sin control, dejando a los agricultores en una situación de vulnerabilidad.
Finalmente, el secretario de la SNA concluyó con una advertencia a los delincuentes: «Lo que queremos es dar una señal a la delincuencia que debe ser clara y precisa: todos esos delincuentes que vayan al mundo rural serán perseguidos, y el costo por delinquir debe ser muy alto». Esta declaración refleja la urgencia con la que se debe abordar la seguridad en el campo, buscando medidas que protejan a los agricultores y restauren la confianza en la capacidad del Estado para garantizar la seguridad en las zonas rurales.



