Recientemente, Estados Unidos incluyó a un conjunto de 40 naciones en una lista que categoriza a países con «alto riesgo» en el transbordo ilegal de productos chinos, destacando a Chile entre ellos. Esta acción, reportada por BioBioChile, forma parte de la política comercial implementada durante el mandato de Donald Trump, que busca impedir que China eluda los aranceles imperantes en el ingreso de mercancías a territorio estadounidense. Un documento de la Casa Blanca titulado «La Gran Estafa del Transbordo» advierte sobre este creciente desafío, subrayando la utilización de terceros países para desviar productos de su origen real y así burlar las restricciones comerciales establecidas.
La lista de los 40 países está organizada en tres niveles, dependiendo de su volumen de transbordo y su conexión con China. El nivel 1 abarca naciones como Canadá, la Unión Europea, y Japón, que no solo tienen un alto flujo de mercancías chinas, sino que también cuentan con sólidas plataformas de exportación hacia Estados Unidos. Esta clasificación busca enfocar los esfuerzos de fiscalización y control por parte de las autoridades estadounidenses, resaltando cómo la infraestructura y conexiones comerciales de estos países facilitan el movimiento de productos.
Los países situados en el nivel 2 presentan volúmenes significativos de transbordo y están más integrados en las cadenas de suministro relacionadas con China. Entre estos se encuentran Brasil, Indonesia y Vietnam, que representan una parte considerable del comercio en la región. Esta categorización permite a Estados Unidos identificar dónde es más urgente centrar su atención para prevenir el uso indebido de las rutas de comercio internacional, que a menudo puede llevar a prácticas desleales de mercado.
Chile, en el nivel 3 de la lista, se clasifica como una economía más pequeña con menores volúmenes de transbordo, pero su inclusión no es menos preocupante. Se describe como un posible objetivo «oportunista» para las prácticas de transbordo ilegal de China, debido a sus ventajas competitivas como costos laborales bajos y regulaciones flexibles en zonas francas. Esto pone de relieve una vulnerabilidad en el sistema aduanero chileno que podría facilitar que los productos chinos ingresen al mercado estadounidense bajo falsos pretextos.
El informe también menciona a Chile como parte de los llamados «corredores latinoamericanos» junto a otros países como Colombia y Perú, lo que resalta su papel en el transbordo de mercancías entre las cuencas del Pacífico y del Atlántico. Estos corredores funcionan no solo como rutas de almacenamiento fiscalizado, sino también como nodos estratégicos que permiten a China optimizar sus operaciones de reenvío. La identificación de estos patrones comerciales y la naturaleza de sus conexiones son cruciales para que Estados Unidos implemente medidas efectivas contra el transbordo ilegal.





