La capacidad de ahorro de los habitantes del Gran Santiago se mantiene relativamente estable a finales de 2025, según una nueva encuesta de CORPA Estudios de Mercado. Sin embargo, se evidencian discrepancias significativas en función de la edad, el género y el grupo socioeconómico. Los datos revelan un movimiento especialmente en los grupos que ahorran menos del 25% de sus ingresos, lo que sugiere una polarización en el comportamiento de ahorro entre diferentes segmentos de la población. Un análisis contrastante de quienes logran destinar menos del 50% para este fin también destaca la necesidad de profundizar en estas brechas.
El informe indica que un 46% de las personas encuestadas dice no tener capacidad de ahorro o ahorra menos del 10% de su salario, cifra que permanece sin cambios desde la última medición en septiembre-octubre de este año. Por otro lado, la proporción de quienes ahorran menos del 25% ha disminuido levemente, de un 32% a un 29%, mientras que aquellos que destinan menos del 50% han mostrado un leve aumento, pasando del 13% al 16%. En contraste, los que logran ahorrar más del 50% de sus ingresos se mantienen en un 9%, lo que subraya la dificultad que enfrenta la mayoría de los habitantes para mejorar su capacidad de ahorro.
Pavel Castillo, economista y Gerente de Intelligence en CORPA Estudios de Mercado, señala que esta estabilidad en la capacidad de ahorro puede ser un reflejo de ingresos restringidos y de un mercado laboral que no presenta mejoras significativas. Las diferencias notables según la edad se deben, en gran parte, a la etapa del ciclo de vida en la que se encuentran los individuos; los jóvenes presentan mayores dificultades para ahorrar debido a los salarios más bajos, en contraste con los grupos de mayor edad que cuentan con ingresos más estables que les permiten alcanzar mejores niveles de ahorro.
El análisis también pone de manifiesto la variabilidad en el comportamiento de ahorro según el nivel socioeconómico. En el grupo ABC1, se ha producido una significativa disminución del número de personas que no ahorran, bajando del 49% al 35%, lo que se atribuye a un aumento de quienes destinan hasta un 25% de su sueldo al ahorro. En contraste, el grupo C2 muestra un aumento en quienes no logran ahorrar, y aquellos que ahorran menos del 25% han disminuido, mientras que el grupo que ahorra menos del 50% ha crecido. La sección C3D, por su parte, no ha visto cambios relevantes en comparación con la medición anterior.
Por otro lado, las diferencias de género en los hábitos de ahorro también son significativas. Los hombres han aumentado en la proporción de quienes no pueden ahorrar o lo hacen en menos del 10%, del 41% al 46%, aunque han mejorado en cuanto a aquellos que logran ahorrar más del 50%. En el caso de las mujeres, la capacidad de ahorro ha presentado una ligera mejora, disminuyendo la proporción de quienes no pueden ahorrar. La edad ha sido identificada como un elemento clave en esta dinámica, con el grupo de 18 a 30 años mostrando un deterioro notable en su capacidad de ahorro, mientras que los grupos de mayor edad, especialmente aquellos entre 45 y 55 años, han mostrado signos de mejora.





