A pesar de que la gastronomía chilena es reconocida como un pilar fundamental de la identidad cultural del país, se observa con frecuencia que sus ingredientes, preparaciones y relatos no reciben el protagonismo que merecen frente a otras cocinas del mundo. Esta razón ha suscitado una reflexión sobre la oportunidad de redescubrir lo propio desde una perspectiva contemporánea. En este contexto, se resalta la riqueza culinaria de Chile, que abarca desde el campo hasta la costa, integrando recetas familiares y tradiciones locales que han perdurado a lo largo de generaciones. El reconocimiento de esta diversidad de sabores e historias permite abrir un debate sobre la relevancia de la cocina chilena en el ámbito gastronómico actual.
El cuarto capítulo del vodcast «Nutrisco a la Carta», conducido por el chef Felipe Gálvez, fue escenario de un diálogo enriquecedor con Cristóbal García Huidobro, historiador y académico, quien cuestionó la relación de Chile con sus propios recursos alimentarios. «Si bien reconocemos la riqueza de nuestra cocina, existe una tendencia a admirar más las gastronomías extranjeras», afirmó García Huidobro. Según él, este desdén hacia lo local refleja un trato ingrato hacia las tradiciones culinarias del país, lo que nos lleva a perder de vista el potencial increíble de los productos chilenos y su diversidad regional. Esta perspectiva abre la puerta a un cuestionamiento más profundo sobre cómo percibimos y valoramos nuestra cocina.
El Estudio de Cocina Chilena 2025, que indica que un 88% de la población considera la comida nacional parte esencial de su identidad cultural, revela la paradoja que enfrenta la gastronomía chilena. Aunque existen números que respaldan la valorización de las herencias culinarias locales, sigue habiendo un desafío importante: actualizar y reinventar estas tradiciones para que resuenen con nuevas audiencias y para diversos momentos de consumo. García Huidobro destaca que es crucial retomar preparaciones que tradicionalmente han quedado relegadas, no como algo folclórico, sino como una fuente de inspiración para la cocina moderna.
El renacer de la cocina chilena representa una oportunidad para los sectores de restaurantes, hoteles y operadores de food service, que buscan diferenciarse en un mercado cada vez más centrado en la experiencia del consumidor. Según Andrés Hödar, Gerente de Food Service de Nutrisco, rescatar ingredientes y relatos locales es un paso fundamental que no solo revitaliza la tradición, sino que también genera propuestas únicas para los comensales. Al prestar atención a los productos autóctonos y las historias que los acompañan, se pueden crear experiencias de consumo que sean relevantes y conectadas con las raíces culturales del país.
Durante el episodio, Felipe Gálvez presentó un charquicán de choritos, reinterpretando un plato icónico de la gastronomía chilena con un enfoque moderno y creativo. Este tipo de preparaciones demuestra la capacidad de la cocina nacional de fusionar lo territorial, el patrimonio y la innovación. Para García Huidobro, platos como este encapsulan no solo la esencia chilena, sino también la posibilidad de revisitar nuestra identidad culinaria desde un enfoque contemporáneo, reafirmando que lo local tiene mucho que ofrecer en la mesa global.





