La noticia sobre la caída del precio del diésel a casi $100 por litro, tras el cese de fuego en Medio Oriente, ha sido recibida con alivio en la industria del transporte y la logística en Chile. Hernán Searle, Gerente General de Trailer Logistics, destaca la importancia de este descenso para miles de transportistas, empresas y consumidores que ven en esta disminución una oportunidad para reducir costos operacionales y una luz positiva en la economía nacional. Sin embargo, tras esta aparente buena noticia, se oculta una realidad preocupante: la logística chilena se mantiene vulnerable a eventos globales que escapan a su control y que influyen directamente en sus costos operativos.
A lo largo de los últimos años, las tensiones geopolíticas y los conflictos internacionales han demostrado cómo los precios del combustible pueden afectar de manera significativa los costos de transporte de carga en el país. Si bien la baja del diésel se celebra, esto pone de manifiesto la paradoja de la dependencia de Chile en un recurso cuyo precio está determinado por factores externos. Searle enfatiza que no solo se trata de cuántas pesadas monedas se necesitan para llenar un estanque, sino de los grandes riesgos que implica construir la competitividad logística sobre una variable tan inestable como el petróleo.
El impacto no se limita solo al ámbito del transporte; cuando sube el precio del combustible, las repercusiones se extienden a costos de distribución, abastecimiento y, en última instancia, al precio de los bienes y servicios para el consumidor final. En este contexto, Searle propone que la discusión no debería centrarse únicamente en las variaciones puntuales del diésel, sino en los avances hacia la reducción de la vulnerabilidad ante estos cambios. Aboga por una reflexión más madura sobre cómo las empresas pueden diversificar sus fuentes de energía y, por ende, sus costos operacionales.
La incorporación de nuevas tecnologías en la logística es vista como una solución estratégica. La transición hacia la electromovilidad no solo beneficia el medio ambiente, sino que también optimiza la eficiencia operativa y mitiga la exposición a factores externos. Chile tiene el potencial para potenciar su capacidad energética mediante fuentes renovables, como la solar y eólica. La reciente inauguración de la primera carretera eléctrica de alta potencia para camiones por parte de Enel es un relevante avance en esta dirección, ofreciendo así una alternativa viable a los productos basados en combustibles fósiles.
Las experiencias actuales en Chile, como las operaciones de Windrose y Sunswap, que combinan camiones eléctricos con sistemas de refrigeración alimentados por energías renovables, marcan un camino claro hacia la eliminación del uso de diésel en rutas logísticas. Searle concluye que, aunque la baja en los precios del diésel es positiva, la verdadera misión radica en fortalecer la logística del país para que sea más resiliente, sostenible y menos dependiente de factores externos, planteando así un futuro donde no se celebre solo la baja en los precios, sino los avances en la autonomía energética.





