En una jornada marcada por la tensión, Luis Hermosilla, el abogado bajo investigación en el caso de los audios, se presentó en el Centro de Justicia para una revisión de sus medidas cautelares. En medio de la expectativa, se encontró con el periodista Gabriel Alegría de Canal 13, quien lo interrogó incisivamente sobre su vinculación con Ángela Vivanco, también nombrada en el escándalo. La conversación rápidamente se tornó álgida cuando Hermosilla intentó restar importancia a las acusaciones, afirmando que no estaba involucrado en los cargos actuales, lo que llevó a Alegría a insistir en su cuestionamiento sobre el juicio de Vivanco. La insistencia del reportero provocó la indignación del abogado, quien, alterado, respondió con desdén acerca de la capacidad de Alegría para comprender la situación.
A medida que la entrevista avanzaba, la tensión entre Hermosilla y Alegría escaló. El periodista, lejos de dejarse intimidar, reafirmó su posición, argumentando que tenía acceso a información clave que ligaba al abogado con el caso en cuestión. «Estamos informados porque usted aparece en un chat con la propia Ministra Vivanco», afirmó Alegría, lo que dejó a Hermosilla visiblemente comprometido, ya que intentaba desviar la atención del interrogatorio sobre su conexión con Vivanco. Esta dinámica puso de relieve no solo la complejidad del caso, sino también el clima de confrontación que se estaba desarrollando entre el poder legal y los medios de comunicación.
Ante la presión del periodista, Hermosilla se vio obligado a defenderse acusando a Alegría de desinformado y reiterando su situación de arresto domiciliario. Sin embargo, la defensa del abogado no pareció suficiente para calmar los ánimos, ya que el reportero continuó inquiriendo sobre vínculos que, según él, el jurista había mantenido a pesar de su situación legal. En un intento por desviar el tema, Hermosilla argumentó que su encarcelamiento de un año y medio limitaba cualquier posible interacción con Vivanco, lo que claramente no satisface a Alegría, quien continuó presionando por respuestas concretas.
El intercambio de palabras se intensificó cuando Hermosilla, al salir del tribunal, hizo comentarios despectivos hacia el periodista. Gabriel Alegría, no dispuesto a ser derrotado, tomó la situación como una oportunidad para criticar la arrogancia asociada a algunos actores del poder en el país. «Cuando alguien se siente intocable en este país, se siente intocable para siempre», declaró Alegría, subrayando el desenfreno y la impunidad que percibe en algunos círculos del poder judicial. Este diálogo no solo destacó la tensión entre el abogado y el periodista, sino también la creciente percepción pública sobre la falta de rendición de cuentas entre quienes ocupan posiciones de autoridad.
En los estudios de transmisión de Canal 13, los presentadores Nacho Gutiérrez y Ana María Silva no ocultaron su asombro ante la fuerza del intercambio. Ambos comentaron lo mordaz de la entrevista, reflejando así la opinión pública ante situaciones similares donde el poder y los medios de comunicación chocan. El episodio visibiliza una problemática más amplia en la que se cuestiona la transparencia y la justicia en el país, poniendo en evidencia que el rol del periodismo, especialmente en contextos de corrupción y abuso de poder, puede ser crucial para mantener informada a la ciudadanía y promover una cultura de responsabilidad entre quienes son los encargados de impartir justicia.





