En el corazón de la región de Valparaíso, Jardín San Enrique se erige como un ejemplo destacable de cómo la tradición agrícola y la innovación tecnológica pueden coexistir en armonía. Esta empresa familiar de tercera generación ha encontrado una fórmula única que permite no solo el crecimiento de su negocio, sino también el fortalecimiento de la comunidad que la rodea. Con sede en el kilómetro 100 de la Ruta 5 Norte, en la salida de Romeral, el vivero combina la sabiduría del cultivo convencional con las ventajas del laboratorio de tecnología in vitro, posicionándose así como un referente en agroinnovación.
El compromiso de Jardín San Enrique con la sostenibilidad y la innovación es evidente desde las palabras de su representante, Fernando Toledo. «Nuestra misión como vivero es poder cultivar no solo plantas, sino que también ser parte activa de nuestra zona. Estamos contentos de creer en el empleo local y de ser innovadores en el sector de las plantas ornamentales», destaca Toledo. Esta filosofía ha guiado a la familia en su proceso de modernización y adaptación a los desafíos del mercado actual, asegurando que sus prácticas respeten el legado rural que representan.
Una de las piezas clave en el desarrollo del vivero ha sido la implementación de un laboratorio especializado en el cultivo de plantas in vitro. Gracias a esta iniciativa, Jardín San Enrique ha ampliado su capacidad de producción y diversificado su catálogo a más de 25 especies diferentes, cada una con variabilidad genética específica que permite el desarrollo de plantas más resistentes y adaptadas a las condiciones locales. Fernando Toledo comentó: «Con estas innovaciones, esperamos no solo mejorar nuestra productividad, sino también ofrecer productos de alta calidad al mercado».
Este impulso hacia la agroinnovación no ha sido un camino solitario. Jardín San Enrique ha contado con el respaldo del Centro de Negocios Sercotec Quillota, cuya asesoría técnica ha sido fundamental para estructurar y escalar su proyecto. El jefe del centro, Johany Alarcón, subrayó la importancia de estas iniciativas para la economía local y el desarrollo de cadenas de valor: «Invitamos a todos los emprendedores a participar de nuestros programas que fomentan el encadenamiento productivo y apoyan la innovación en la región», afirmó Alarcón.
Con un enfoque integral que abarca desde la producción tradicional hasta técnicas avanzadas de biotecnología, Jardín San Enrique no solo está innovando en su sector, sino que también está llamando a la comunidad a involucrarse. Se invita a los habitantes y turistas a visitar su sala de ventas en la Ruta 5 Norte y seguir su cuenta de Instagram @jardinsanenrique, donde pueden conocer más sobre su variada oferta de plantas ornamentales. En un mundo donde la sostenibilidad se vuelve fundamental, Jardín San Enrique es un claro ejemplo de cómo el pasado y el futuro pueden trabajar juntos por un bien común.




