Una nueva controversia se ha desatado en el ámbito gubernamental tras la firma del decreto por parte del ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, que autorizaba la concesión de un cable submarino que conectaría Chile con China. A pesar de que la firma se realizó el pasado 27 de enero, el documento fue anulado solo dos días después, generando múltiples interrogantes sobre el proceso de evaluación y el impacto que este proyecto podría tener en las relaciones internacionales del país, especialmente en el contexto de las tensiones con Estados Unidos, que recientemente impuso sanciones a tres autoridades chilenas en materia de visados.
Desde el Ministerio de Transportes, se ha comunicado que la decisión de anular el decreto buscaba reunir más antecedentes técnicos y jurídicos antes de seguir adelante con el proyecto. El canciller Alberto van Klaveren explicó que el cable submarino sigue en una fase de evaluación, y que este tipo de decisiones no implica una aprobación automática. Aseguró que el Gobierno desea ejercer la debida diligencia antes de avanzar hacia la Contraloría General de la República, lo que sienta un precedente sobre la rigurosidad en la toma de decisiones estratégicas.
El proyecto, que implicaría la instalación de una red de fibra óptica submarina de aproximadamente 19,800 kilómetros uniendo Hong Kong con Concón, apunta a fortalecer la conectividad digital entre Asia y Sudamérica. Sin embargo, la anulación del decreto ha puesto en duda la viabilidad del mismo, dado que se han reportado errores técnicos en el documento original, lo que aumenta la incertidumbre sobre la aprobación futura del cable.
A pesar de las explicaciones proporcionadas por el Ministerio de Transportes, los cuestionamientos políticos persisten. La oposición ha expresado preocupaciones respecto a la falta de transparencia en el proceso y acerca de las implicaciones geopolíticas de permitir la instalación de una infraestructura tecnológica controlada en parte por empresas chinas. Las tensiones en las relaciones con Estados Unidos añaden un componente adicional, lo que ha llevado a algunos a especular sobre posibles presiones externas que estarían influyendo en la decisión del gobierno.
Finalmente, el ministro Muñoz reafirmó que no hay razones para alarmarse, señalando que el proyecto del cable submarino se encuentra en su etapa de evaluación y que cualquier decisión final se tomará considerando todos los aspectos relevantes. La situación actual invita a reflexionar sobre la complejidad de las relaciones internacionales y la necesidad de que las decisiones estratégicas en el ámbito de infraestructura digital se tomen con total transparencia y en atención a los intereses nacionales.



