En un mundo cada vez más digitalizado, los buques modernos se han transformado en complejos sistemas informáticos que flotan en los océanos. La incorporación de tecnologías avanzadas ha mejorado la eficiencia operativa de la industria marítima, con sistemas de navegación automatizados, cartas náuticas electrónicas y redes de comunicación integradas. Sin embargo, esta modernización también conlleva nuevos desafíos en términos de ciberseguridad, tal como se señala en el reciente informe de Gallagher, titulado “Navegando los mares digitales: la responsabilidad cibernética en la industria marítima”. Según el documento, la exposición a amenazas cibernéticas se presenta en múltiples frentes, incluyendo vulnerabilidades operativas y riesgos en la seguridad de datos, lo que plantea una seria preocupación para un sector esencial para la economía global.
Uno de los puntos más críticos abordados en el informe de Gallagher es la amenaza de la suplantación de GPS, que podría provocar que un buque se posicione incorrectamente, comprometiendo la seguridad de la embarcación y su carga. Este riesgo es particularmente relevante para países como Chile, donde más del 90% del comercio exterior depende del transporte marítimo. La interconexión de los sistemas de gestión de carga también ha dejado expuestas a las empresas a potenciales robos e incidentes operativos, lo que subraya la necesidad urgente de modernizar la infraestructura de seguridad cibernética en este sector.
La ingeniería social se erige como una de las amenazas más significativas y subestimadas en la industria marítima, según comenta Lionel Soffia, chairman de Latam y CEO de Gallagher en Chile. Este método, que implica manipulación humana en lugar de ataques a sistemas técnicos, puede pasar desapercibido durante largos períodos, facilitando el robo de grandes sumas de dinero mediante técnicas sutiles. Los atacantes pueden infiltrarse en los sistemas de correo electrónico de una empresa y, tras meses de observación, suplantar la identidad de un proveedor para redirigir pagos. Los expertos advierten sobre la gravedad de esta amenaza, resaltando la rapidez con la que puede suceder un fraude en el contexto actual.
Otra área de vulnerabilidad expuesta por Gallagher es la cadena de suministro marítima, definida por su naturaleza interconectada. Este ecosistema abarca desde puertos hasta navieras y proveedores de tecnología, y un ciberataque en cualquier eslabón puede provocar efectos en cascada que afecten a toda la red. La dependencia de socios y proveedores con medidas de ciberseguridad inadecuadas amplifica la exposición de la pandemia cibernética. El informe también critica la falta de cobertura de riesgo cibernético en las pólizas tradicionales del sector, que están por lo general diseñadas para afrontar contingencias físicas.
Frente a estos retos, Gallagher Chile enfatiza la importancia de adoptar un enfoque multidimensional para mitigar los riesgos cibernéticos de la industria marítima. Esto incluye establecer marcos de ciberseguridad robustos, realizar evaluaciones de riesgos periódicas y ofrecer capacitación continua al personal. Además, se sugiere la implementación de seguros cibernéticos como una red de contención para minimizar las consecuencias de un ataque. Con la creciente digitalización del comercio marítimo, aprender a gestionar los riesgos en esta nueva realidad se ha vuelto crucial para la sostenibilidad y la competitividad del sector.





