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Infraestructura de Pagos: Transformaciones Clave para 2026

El sector de infraestructura de pagos cerró el año 2025 con una clara tendencia hacia modelos más flexibles y robustos, enfocándose en impulsar el crecimiento del comercio electrónico y la diversificación de métodos de pago. Este cambio ha sido clave para permitir a las empresas expandirse a nuevos mercados de manera eficiente. A medida que las demandas de los consumidores por rapidez, seguridad y conveniencia continúan creciendo, se ha vuelto evidente que los sistemas de pago deben transformarse para adaptarse a un entorno en constante transformación. De acuerdo con el Informe Global de Pagos 2025 de McKinsey & Company, las organizaciones están destinando recursos significativos hacia arquitecturas que se adapten a diferentes regulaciones y contextos económicos, lo que señala un avance hacia modelos de pagos más contemporáneos y eficaces.

En 2025, la complejidad de gestionar múltiples monedas y métodos de pago puso de manifiesto las limitaciones de los modelos tradicionales. Este panorama llevó a las empresas a adoptar arquitecturas más modulares y escalables. Estas nuevas plataformas están diseñadas para centralizar y optimizar la operación de pagos, ofreciendo una solución integral que facilita el acceso a diversos métodos de pago desde un solo punto. De esta manera, las organizaciones pueden operar con mayor agilidad, una necesidad crucial en un mercado global donde la rapidez y la efectividad a menudo marcan la diferencia entre liderar o seguir a la competencia.

Con la mirada puesta en el 2026, el horizonte parece prometer la consolidación del concepto de orquestación de pagos. Este enfoque innovador permite conectar múltiples pasarelas, procesadores y métodos de pago mediante una única capa tecnológica. Esto no solo mejora la capacidad de enrutar y monitorear transacciones en tiempo real, sino que también optimiza las tasas de aprobación y disminuye las fricciones operativas. Walter Campos, Gerente General de Yuno para Latam, subraya que este modelo responde a la creciente necesidad de que las empresas tengan acceso a información en tiempo real y puedan tomar decisiones más informadas, un aspecto crucial dada la volatilidad del comercio digital.

A medida que las empresas se preparan para el futuro, las tendencias emergentes destacan la creciente importancia de la observabilidad de las transacciones y el uso proactivo de datos para mejorar el desempeño de los pagos. Las organizaciones están priorizando plataformas que ofrecen escalabilidad y control centralizado, así como la capacidad de integrar nuevos métodos de pago de forma ágil. Estas soluciones no solo alivian la carga de desarrollos complejos, sino que también promueven un entorno en el que las infraestructuras pueden evolucionar de la mano con el negocio, adaptándose rápidamente a cambios en demanda o en regulaciones locales.

En resumen, la infraestructura de pagos se ha consolidado como un habilitador estratégico para el crecimiento sostenible en el sector comercial. A medida que las empresas continuen buscando competir en un escenario digital en constante evolución, la capacidad de centralizar integraciones, optimizar rutas de pago y escalar operaciones internacionales se vuelve fundamental. La experiencia del 2025 ha dejado claro que los pagos deben ser gestionados no como un proceso aislado, sino como una capa estratégica esencial para el negocio. La orquestación de pagos se presenta así como la solución ideal, ofreciendo eficiencia y adaptabilidad a un entorno de rápido cambio.

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