El reciente reajuste que ha elevado el ingreso mínimo a $539.000 ha encendido las alarmas entre las micro y pequeñas empresas (MiPymes) en Chile. Este incremento, que entró en vigor este mes, se produce en un momento crítico del año, donde trimestralmente se concentran diversos pagos acumulados y obligaciones laborales que pueden colisionar con la escasa liquidez en la que tradicionalmente se encuentran estos negocios. En palabras de Christian Real, CEO de Chita, una fintech enfocada en MiPymes, la situación refleja un desfase estructural: aunque las MiPymes logran vender, sus flujos de caja se ven presionados por las diferencias entre los ingresos y las obligaciones de pago, especialmente en enero, un mes que agrava la situación financiera de muchas de ellas.
Este nuevo ajuste salarial no solo representa un aumento en los costos laborales, sino que también pone en tensión la capacidad de las MiPymes para cumplir con sus compromisos operacionales. Las empresas, que ya enfrentan desafíos en la gestión de flujos de caja, ahora deben asumir costos adicionales en un contexto donde los pagos deben realizarse a tiempo. En este sentido, la falta de liquidez puede convertirse en un factor determinante que afecte su operación diaria. Christian Real destaca que la clave no radica únicamente en el aumento de salarios, sino en cómo las empresas pueden manejar la diferencia entre el momento de vender y el momento de recibir los pagos por esas ventas.
Ante esta realidad, desde Chita se han propuesto cinco recomendaciones que podrían ser vitales para que las MiPymes naveguen en este complejo inicio de año. En primer lugar, priorizar aquellos productos o servicios que realmente generan caja es esencial para liberar recursos durante períodos de alta presión financiera. Además, ajustar precios de manera estratégica y gradual se convierte en una necesidad ante el aumento de costos, evitando así impactos negativos en la demanda.
La tercer recomendación es reducir cualquier fricción operativa y gastos innecesarios. Al optimizar procesos y eliminar tareas duplicadas o servicios poco utilizados, las empresas pueden mejorar su eficiencia sin incrementar sus costos. Finalmente, proyectar el flujo de caja con escenarios realistas y contar con opciones de financiamiento oportuno, como el factoring, son medidas críticas, especialmente cuando se trata de anticipar brechas de liquidez. El factoring, que permite acceder a liquidez inmediata a partir de cuentas por cobrar, se presenta como una herramienta eficaz para gestionar el flujo de dinero, brindando así, conforme destaca Real, mayor flexibilidad para las decisiones operativas.
En esta atmósfera de incertidumbre, la liquidez se ha convertido en una condición básica para la supervivencia de las MiPymes. La presión de costos al alza, junto con los plazos de pago extendidos, deja claro que el verdadero riesgo no es simplemente vender menos, sino no tener la capacidad de operar por falta de efectivo en momentos críticos. Según Christian Real, la rapidez en el acceso a liquidez puede marcar la diferencia entre propiciar el crecimiento de un negocio o forzarlo a cerrar sus puertas. En este contexto, las MiPymes deben ser proactivas en la gestión de su flujo de caja para evitar que un negocio viable se vea forzado a detenerse.





