Con una alta convocatoria y una activa agenda de reuniones, concluyó la participación de la delegación chilena en la Seafood Expo Global / Seafood Processing Global, que tuvo lugar del 21 al 23 de abril en el recinto Gran Vía de Fira de Barcelona. Este evento, organizado por Diversified, reunió a más de 2,300 empresas provenientes de 86 países, consolidándose como el principal espacio de encuentro para la industria del seafood a nivel mundial. En este marco, la delegación chilena, compuesta por líderes de pueblos originarios costeros, comunidades locales y representantes de la pesca artesanal, logró establecer un diálogo significativo sobre el vínculo entre las decisiones del mercado, la sostenibilidad y la relación con los territorios, lo que despertó el interés de diversas empresas y organizaciones internacionales del sector.
A través de un stand experiencial, la comitiva chilena propuso un enfoque innovador dentro de la feria, creando un espacio dedicado a la reflexión y el diálogo. Inspirado en las comunidades costeras de Chile, el stand buscaba visibilizar la gobernanza oceánica y el rol fundamental que juegan estas comunidades en la sostenibilidad de los ecosistemas marinos. Durante los tres días del evento, este espacio se convirtió en un punto de encuentro para representantes de la industria, compradores internacionales y organizaciones, quienes se unieron a conversaciones guiadas sobre temas cruciales como la trazabilidad, el impacto territorial y los modelos de producción sostenible.
Yohana Coñuecar Llancapani, parte de la delegación, resaltó el interés que se generó en las discusiones, al tiempo que señaló los desafíos que persisten: «Pudimos abrir una conversación que no siempre está presente en estos espacios. Hay un interés por entender cómo la sostenibilidad se relaciona con lo que sucede en los territorios y su impacto en la continuidad de la industria. Sin embargo, es fundamental avanzar hacia una mayor igualdad de participación, especialmente de mujeres y organizaciones más pequeñas. Estos grandes encuentros deben abrirse para visibilizar economías de menor escala, más conscientes y con vínculos directos con el territorio. Es esencial que esas voces sean parte de las decisiones y puedan establecer alianzas más reales,» afirmó.
Por su parte, Ingrid Echeverría Huequelef subrayó la importancia de fomentar un diálogo más cercano entre la industria y las comunidades originarias: «La verdad es que no hay mucho relacionamiento directo. La industria no debería temer dialogar con los pueblos originarios o las comunidades territoriales. Debe abrirse a estas oportunidades de diálogo, que son fundamentales para una relación sostenible y para evitar conflictos. Así se puede entender cómo una actividad puede generar impactos, tanto positivos como negativos, en el territorio,» indicó.
Elías Colivoro Chiguay también hizo hincapié en la relevancia de incluir a las comunidades en las decisiones que afectan su entorno: «Cuando se involucra a las comunidades de los pueblos originarios en cualquier plan de desarrollo, se transforma la perspectiva general. Nosotros habitamos estos territorios y es esencial que las actividades económicas contemplen nuestra participación activa. Eso no solo es justo, sino que es clave para la sostenibilidad de estos procesos en el tiempo,» afirmó. La participación de la delegación chilena no solo logró resaltar estas importantes perspectivas, sino también establecer conexiones con actores internacionales interesados en promover modelos más sostenibles e inclusivos en medio de la crisis climática actual.




