Según un reciente catastro elaborado por la consultora Colliers, Chile cuenta actualmente con un total de 200 malls chinos, los cuales han experimentado un notable crecimiento anual del 25%. Este fenómeno ha captado la atención no solo de los consumidores, sino también de los expertos en retail, quienes observan cómo estos establecimientos están ganando una significativa cuota de mercado. En particular, la Región Metropolitana se destaca por concentrar el 40% de la participación nacional, reflejando tendencias de consumo que están cambiando el panorama comercial en el país. En el corazón de Santiago, la comuna de Santiago Centro se convierte en el núcleo de esta proliferación, albergando 47 locales que ofrecen una amplia gama de productos.
La presencia de los malls chinos ha sido catalogada como una amenaza para algunos retailers nacionales, especialmente en categorías cruciales como decoración del hogar. Esta es una de las áreas donde competidores como Falabella, Cencosud y otros retailers cotizados en Bolsa están sintiendo la presión. Macarena Gutiérrez, analista Senior de Renta Variable de Credicorp Capital Chile, destaca que en la categoría de vestuario, la competencia se intensifica principalmente con aquellas empresas que se enfocan en precios bajos, como Tricot o Hites. Además, en el sector de juguetería, los malls chinos están impactando fuertemente a las multitiendas tradicionales, lo que pone de relieve el desafío que representan para el comercio establecido.
Óscar Niño, Gerente de Inversiones en Criteria Wealth Management, advierte que los malls chinos podrían convertirse en competidores aún más formidables si implementaran estrategias más sofisticadas para consolidarse en el mercado. Según Niño, es crucial que estos establecimientos prioricen productos específicos y ofrezcan una mejor calidad, especialmente en segmentos considerados como tiendas por departamento, que incluyen electrodomésticos, muebles, y tecnología. De esta manera, no solo aumentarían su competitividad, sino que también pondrían en aprietos a los retailers establecidos, forzándolos a innovar y mejorar sus ofertas.
De acuerdo con Gutiérrez, aunque los grandes actores del retail, como Falabella y Cencosud, podrían no verse afectados de manera material por la competencia de los malls chinos debido a su tamaño, la presión sobre la industria es palpable. La existencia de establecimientos que no siempre cumplen con las regulaciones y normativas vigentes representa un factor de competencia desleal que podría modificar las dinámicas del mercado. Este aspecto no solo cuestiona la lealtad de la competencia, sino que también plantea preocupaciones sobre la calidad y la seguridad de los productos que ofrecen estos comercios.
Reinaldo Gleisner, Vicepresidente de Colliers, enfatiza que el comercio chino se caracteriza por su capacidad de ofrecer una amplia variedad de productos a precios competitivos, gracias a su estructura de trabajo basada en unidades familiares y su conexión directa con proveedores en China. Sin embargo, destaca la importancia de una fiscalización adecuada por parte de las autoridades para asegurar la veracidad de los productos y la correcta emisión de boletas y pagos de patentes. Esta regulación debe extenderse no solo al comercio chino, sino a todos los actores del sector, garantizando así un entorno comercial justo y equitativo.





