La iniciativa T2CM, desarrollada en el marco del BHP Tailing Challenge 2021 en colaboración con la Dirección de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Pontificia Universidad Católica (DICTUC), concluyó con éxito, arrojando resultados que podrían transformar la industria minera y la construcción en Chile. Este proyecto se centra en la conversión de relaves mineros, residuos que han sido históricamente descartados, en materiales de construcción viables, específicamente como una alternativa al cemento y a los agregados artificiales. Este enfoque no solo busca mitigar el impacto ambiental asociado a la minería y la construcción, sino que también adopta la economía circular como un principio fundamental en el procesamiento y utilización de recursos.
El avance hacia la implementación de estos nuevos materiales depende, sin embargo, de la creación de normativa que establezca protocolos claros de uso y proporcione incentivos para su adopción en el ámbito de la construcción. Los expertos Estefanía Loyola y Luis Morales recalcan la necesidad de criterios de economía circular en los procesos de licitación, lo cual generaría una demanda real por los materiales producidos a partir de relaves. Este aspecto normativo es crucial para legitimar y fomentar el uso de estos productos en el sector, asegurando a su vez que se mantenga el estándar técnico requerido en las construcciones.
El apoyo de la Corporación Alta Ley fue determinante en momentos clave durante el desarrollo de T2CM, especialmente en la actualización de la norma NCh163 sobre agregados para hormigones. Gracias a esta colaboración, se logró incorporar la posibilidad de utilizar agregados minerarios en mezclas de hormigón, garantizando que el desempeño técnico del material no se viera comprometido. Esto representa un avance significativo en la búsqueda de soluciones innovadoras que aborden los desafíos actuales en la industria de la construcción y la minería en Chile.
El recorrido de T2CM, desde la etapa de laboratorio hasta la planta piloto, ha estado lleno de retos, especialmente considerando que la normativa chilena no contemplaba el uso de relaves como recursos válidos. Sin embargo, la experiencia acumulada por los directores técnicos, junto con el trabajo colaborativo entre la Universidad Católica y BHP, permitió ajustar parámetros y desarrollar productos de calidad en escalas adecuadas para su aplicación en la industria. Este esfuerzo conjunto evidencia cómo la academia y la industria pueden colaborar para fomentar la innovación y el desarrollo sostenible.
De cara al futuro, el equipo de T2CM está enfocado en la creación de alianzas que permitan a otros actores de la industria utilizar esta tecnología y beneficiarse de los materiales generados. Para ello, subrayan la importancia del papel que puede seguir desempeñando Alta Ley como vínculo entre la academia y el sector productivo, ayudando a compartir los aprendizajes y facilitando la implementación de nuevas iniciativas. Así, T2CM no solo representa un avance en el manejo de residuos mineros, sino también un modelo a seguir en la transición hacia una economía más circular y sustentable.





