Tras el reciente fallo en marzo de la Corte Suprema de Chile, que anuló la obligatoriedad de usar los prefijos 600 y 809 para identificar llamadas comerciales, ha surgido un intenso debate sobre el futuro de las comunicaciones telefónicas. Esta normativa, que fue implementada en 2025 para combatir las llamadas masivas no deseadas, permitía a los usuarios reconocer rápidamente el origen de las llamadas antes de responder. Sin embargo, el Tribunal determinó que la regulación excedía las competencias de la autoridad, especialmente en lo que respecta a las llamadas de cobranza, generando inquietud entre los consumidores sobre un posible retroceso en la protección de sus derechos.
Hernán Leal, fundador de FASTCO Group, opina que esta decisión no es un retroceso, sino una oportunidad para actualizar las herramientas de protección contra el spam telefónico. Según Leal, el enfoque debería centrarse en la modernización de las estrategias de detección de llamadas no deseadas, en lugar de aferrarse a los prefijos que, si bien eran útiles, no abordan todo el espectro del fenómeno del spam. «Un simple prefijo no puede discernir si una llamada es comercial solicitada o un intento de fraude. Necesitamos ir más allá», enfatiza el empresario.
La eliminación de los prefijos puede generar inquietud entre los consumidores, quienes temen un regreso al acoso telefónico, un fenómeno que ya había comenzado a controlarse con la normativa anterior. Leal señala que, aunque existe el riesgo de que los usuarios perciban este cambio como un retroceso, es crucial que la discusión evolucione hacia soluciones tecnológicas más avanzadas que protejan sus datos y brinden claridad sobre quién está al otro lado de la línea. «Es vital que podamos distinguir entre las llamas legítimas de cobranza y las comunicaciones comerciales no deseadas», agrega.
Para enfrentar el crecimiento del spam telefónico, Leal sugiere implementar mecanismos de control más sofisticados, como la autenticación de llamadas y sistemas de detección inteligente de spam que ya están en uso en otros mercados. La necesidad de validar la identidad del emisor se vuelve esencial en un entorno donde la confianza es un bien cada vez más escaso. «Nuestro desafío actual no es solo identificar qué llamada es comercial, sino garantizar que proveedor y cliente operen en un entorno seguro y confiable», sostiene.
Por último, desde FASTCO Group se remarca que la relación entre empresas y consumidores debe regirse por principios de transparencia y responsabilidad. Las compañías deben asegurarse de que la comunicación comercial se realice en un entorno claro y seguro. «La transparencia y reglas claras no solo protegen a los consumidores, sino que también fortalecen el vínculo entre clientes y empresas», concluye Leal, quien llama a la industria a alinearse con estas nuevas exigencias de protección y confianza en un panorama de comunicaciones en constante evolución.





