La reciente modificación de la Ley 19.628 sobre Protección de Datos Personales en Chile marca un hito significativo en la inclusión financiera, especialmente para las mujeres. La incorporación de información positiva en el análisis crediticio permitirá a los bancos y entidades financieras evaluar no solo las deudas pendientes de un individuo, sino también su comportamiento financiero responsable a lo largo del tiempo. Esta transformación en el paradigma crediticio busca ofrecer una visión más integral del perfil de los solicitantes, reconociendo no solo las obligaciones impagas, sino también los pagos puntuales que reflejan disciplina y estabilidad económica. Con este cambio, el sistema financiero refuerza su compromiso de ser más inclusivo al abrir oportunidades de crédito a sectores que históricamente han sido marginados.
Para muchas mujeres, este nuevo enfoque representa un avance crucial en la equidad financiera. La Chief Data Officer de Experian Chile, Ingrid Barahona, subraya que la integración de datos positivos permite una evaluación más justa y precisa del comportamiento crediticio, reflejando la disciplina financiera de las mujeres y, en consecuencia, facilitando su acceso a créditos y productos más ventajosos. En diversos mercados, se ha evidenciado que las mujeres son usuarios responsables de créditos, y al incorporar estos datos en su historial, se reduce el impacto negativo de eventos aislados que podrían afectar su clasificación crediticia en el sistema tradicional.
A medida que más mujeres logran acceder a productos financieros en condiciones favorables, se espera que su participación en la economía formal aumente significativamente. En Perú, por ejemplo, más de 6,1 millones de mujeres ya cuentan con soluciones de crédito que les permiten iniciar y formalizar sus negocios. Esta tendencia también se observa en Colombia, donde el 60% de los créditos otorgados en 2024 fueron solicitados por mujeres, destacando su creciente presencia en el acceso a financiamiento. Este panorama no solo beneficia a las mujeres individualmente, sino que también promueve un ecosistema más diverso y dinámico en el sector empresarial.
Este aumento en la inclusión financiera de mujeres en la región ha mostrado resultados tangibles, como el crecimiento sostenido del emprendimiento femenino en Perú. A enero de 2026, más de 422 mil mujeres ocupan roles de liderazgo en empresas, manejando operaciones financieras y cumpliendo con requisitos regulatorios. La creación de más de 54 mil proyectos emprendedores demuestra que el acceso al crédito es fundamental para potenciar la autonomía económica y el desarrollo de nuevas iniciativas. Con un sistema financiero que ahora considera el buen comportamiento de las mujeres, se empodera aún más a este grupo para que pueda desafiar las barreras que históricamente han limitado su acceso a recursos.
En conclusión, la incorporación de información positiva en los análisis crediticios no solo representa un cambio normativo; es una transformación que tiene el potencial de redefinir la inclusión financiera para las mujeres en Latinoamérica. Al celebrar el esfuerzo y la gestión responsable de quienes buscan hacer un uso productivo del crédito, se notan avances significativos en el fomento de sus proyectos personales y empresariales. Así, el crédito se convierte en un motor de crecimiento y desarrollo, promoviendo no solo la autonomía económica de las mujeres, sino también el progreso económico de países enteros, a medida que la equidad en las oportunidades se convierte en una realidad palpable.





