Desde el 19 de octubre de 2024, Chile cuenta con una nueva norma lumínica que busca regular la contaminación provocada por la luz artificial, establecida en el Decreto Supremo 01 (DS01) del Ministerio de Medio Ambiente. Esta normativa es un paso significativo para proteger tanto la calidad del cielo chileno como los importantes trabajos científicos que se realizan en el país, especialmente en los observatorios astronómicos. En respuesta a esta nueva regulación, Signify ha desarrollado una propuesta de iluminación innovadora y eficiente, diseñada específicamente para satisfacer las necesidades del mercado chileno y contribuir a la conservación del entorno nocturno.
Según el Atlas Mundial de la Contaminación Lumínica (2016), la mayoría de la población mundial vive bajo cielos contaminados, sin embargo, en Chile, menos del 1% de los habitantes está expuesto a este fenómeno. A pesar de esta ventaja, más del 30% de la población chilena se encuentra en áreas donde la luz artificial impide la observación de las estrellas. Esto destaca la importancia de implementar soluciones que no solo minimicen la contaminación lumínica, sino que también fomenten una mayor conexión con el cielo nocturno y sus maravillas.
El Ministerio del Medio Ambiente ha señalado que la contaminación lumínica representa una amenaza para la calidad astronómica y para el trabajo científico desarrollado en el país. La creciente urbanización y la emisión incontrolada de luz hacia el cielo son factores que ponen en riesgo a los observatorios, que son cruciales para la investigación astronómica. Ante esta situación, Signify, una empresa líder en iluminación a nivel global, ha asumido la responsabilidad de ofrecer soluciones que no solo cumplan con la nueva normativa, sino que también promuevan la biodiversidad y el bienestar humano.
Eduardo Alvaro, director comercial para el Negocio Profesional de Signify Sudamérica, subraya la necesidad urgente de innovación dentro de la industria para abordar el problema de la contaminación lumínica. Signify ha diseñado luminarias que cumplen y superan los requisitos del DS01, lo que demuestra su compromiso con la sostenibilidad y la calidad en sus productos. Estas luminarias no solo ofrecen un alto índice de reproducción cromática y una elevada eficacia luminosa, sino que también se posicionan como la opción preferida para proyectos de iluminación sustentable en todo el país.
Con presencia en más de 70 países, Signify continúa invirtiendo en investigación y desarrollo, con un enfoque claro en la sostenibilidad y la innovación. En 2023, la compañía destinó el 4.3% de sus ventas globales a I+D, reafirmando su compromiso de liberar el potencial de la luz para mejorar la vida de las personas y el medio ambiente. Con planes para alcanzar la neutralidad de carbono para 2040, Signify no solo busca crear productos respetuosos con el medio ambiente, sino también brindar acceso a la luz a las comunidades desfavorecidas, alineando su misión con un futuro más brillante y sostenible.
La entrada en vigencia de la Ley 21.646 el pasado 27 de enero marca un hito significativo en la legislación chilena, pues prohíbe las pruebas en animales para productos cosméticos y de higiene. Esta normativa, que se gestó a partir de un intenso debate legislativo iniciado en 2020, finalmente fue aprobada en diciembre de 2023, gracias a la presión ejercida por organizaciones tanto nacionales como internacionales, como Te Protejo y Humane Society International. Su implementación no solo representa un avance en la protección de los derechos de los animales, sino que también sitúa a Chile en una posición destacada dentro de la comunidad internacional, alineándose con países que ya han adoptado regulaciones similares.
El proceso de discusión de la Ley 21.646 fue largo y complejo. A nivel de políticas públicas, este tema ha cobrado relevancia en el contexto internacional, donde países de la Unión Europea establecieron normativas desde 2013 que garantizan que ningún cosmético comercializado en sus territorios sea probado en animales. En América Latina, naciones como Brasil, México y Costa Rica han tomado medidas similares, pero la reciente aprobación de esta ley en Chile coloca al país en un grupo selecto que se compromete con los estándares internacionales en materia de derechos de los animales, lo que podría influir en futuras regulaciones en la región.
El debate legislativo estuvo marcado por la polarización de opiniones. Mientras que los defensores de los animales aplaudieron la iniciativa, sectores de la industria expresaron su preocupación por los costos asociados a la adaptación a nuevas metodologías de testeo, así como la viabilidad de las alternativas científicas. Este aspecto se convierte en un punto clave, ya que la implementación de la Ley 21.646 requiere una infraestructura que fomente la investigación y el desarrollo de métodos alternativos, como las pruebas in vitro y los modelos computacionales, que aseguren la seguridad y eficacia de los productos sin recurrir a la experimentación animal.
La efectividad de la normativa dependerá en gran medida de la fiscalización y el seguimiento que realicen las autoridades competentes. En un entorno globalizado, donde las empresas pueden intentar eludir la legislación, es fundamental que se establezcan mecanismos de supervisión que aseguren el cumplimiento de la ley. Esto no solo protegerá a los animales, sino que también garantizará un marco de confianza para los consumidores, quienes demandan cada vez más productos éticos y responsables en sus compras.
Finalmente, la Ley 21.646 también llama a la educación y concientización de los productores y consumidores sobre la importancia de elegir productos que respeten los derechos de los animales. Esta legislación no solo es un avance en la protección animal, sino que refleja un cambio de mentalidad en la sociedad chilena, donde los consumidores se vuelven más exigentes con las prácticas empresariales. Marcas como Natura y Avon, que han adoptado un enfoque proactivo en la eliminación de pruebas en animales, están bien posicionadas para adaptarse a estos nuevos estándares, lo que abre la puerta a la innovación y al desarrollo de tecnologías más éticas en la industria cosmética.
China ha experimentado un notable aumento en la demanda de cerezas chilenas, convirtiéndose en el principal mercado para este producto. Las cerezas, que en la cultura china simbolizan buena suerte y renovación, son un regalo habitual durante las festividades, especialmente en el Año Nuevo. Sin embargo, la creciente importación de cerezas desde Chile ha llevado a una saturación del mercado, lo que genera preocupaciones sobre la sostenibilidad de la industria chilena a largo plazo. La producción de cerezas en Chile se ha disparado, pasando de 40,000 toneladas en 2016 a más de 370,000 toneladas en 2023, y se prevé que esta cifra alcance las 660,000 toneladas en la próxima temporada.
El fenómeno de la «Cherry Express» ha sido clave para facilitar esta exportación masiva. Esta nueva ruta comercial, que conecta los puertos chilenos de San Antonio y Valparaíso con Tianjin en China, permite una entrega más rápida y eficiente, asegurando que las cerezas lleguen frescas al consumidor. La implementación de tecnología avanzada en los contenedores refrigerados ha garantizado la calidad del producto, lo que ha sido fundamental para mantener el interés del mercado chino. No obstante, este aumento en la capacidad de exportación ha generado un problema de sobreproducción, que podría impactar negativamente en los precios de las cerezas en el futuro.
La situación actual se complica por la caída de los precios en el mercado chino, donde se ha observado una reducción del 30% al 60% en comparación con temporadas anteriores. Esta baja se debe no solo a la sobreoferta de cerezas, sino también a un enfriamiento en la economía china, que afecta el consumo de productos considerados no esenciales. Los agricultores chilenos están preocupados por la posibilidad de que su principal producto se convierta en un bien común, perdiendo su estatus de lujo que históricamente lo caracterizaba. Esta situación ha llevado a un debate sobre la viabilidad de seguir centrando la producción en un solo producto.
Con el aumento de la producción de cerezas en un 40% para la última cosecha, los productores chilenos se encuentran en una encrucijada. La dependencia del mercado chino ha llevado a una estrategia que prioriza el cultivo de cerezas, pero con la posibilidad de que la demanda no alcance los niveles esperados. Esto ha llevado a que los productores consideren diversificar su oferta y buscar nuevos mercados para evitar una crisis en el sector. ProChile, la agencia de promoción de exportaciones del país, ha comenzado a impulsar estrategias que fomentan la diversificación de mercados y la competitividad del sector.
La industria de la cereza chilena enfrenta un futuro incierto, y los productores están en la búsqueda de alternativas para asegurar su viabilidad. La dependencia de un solo mercado, especialmente uno tan volátil como el chino, puede resultar perjudicial a largo plazo. Las cerezas, que solían ser un símbolo de calidad y exclusividad, ahora se enfrentan al riesgo de convertirse en un bien más accesible, lo que podría cambiar la percepción del consumidor en China. La capacidad de adaptarse a estas nuevas circunstancias será crucial para que la industria chilena mantenga su posición en el competitivo mercado global.
Aceros AZA se ha consolidado como un actor clave en la industria siderúrgica chilena tras el cierre de la laminadora de Huachipato, una filial del grupo CAP, que enfrentó severas pérdidas financieras. A pesar de que la principal producción de AZA no se centra en las barras para la fabricación de bolas de molienda para el sector minero, sus productos como las barras de refuerzo para hormigón y laminados son fundamentales en la construcción de estructuras industriales y túneles en las faenas mineras. Esta transición ha posicionado a AZA como un proveedor esencial en un momento en que la sostenibilidad y la eficiencia son prioridades para las empresas mineras en Chile.
La capacidad de Aceros AZA para producir «acero verde», mediante un proceso basado en el reciclaje, resalta su importancia estratégica para las mineras, que buscan no solo incrementar su producción, sino también mejorar su perfil de sostenibilidad. En una reciente entrevista, Juan Antonio Osses, gerente de compras metálicas de AZA, reveló que la empresa procesa más de 500.000 toneladas de chatarra al año, lo que les permite producir hasta 520.000 toneladas de acero verde. La expectativa es aumentar la capacidad de producción en un 10% en los próximos años, lo que les permitirá seguir siendo un socio relevante en la transición hacia una economía circular.
Osses también destacó que alrededor del 20% de la chatarra procesada por AZA proviene de hogares, recogida a través de una extensa red de más de 13.000 recicladores en todo el país. Este enfoque no solo promueve la sostenibilidad a través del reciclaje, sino que también ayuda a posicionar a AZA como un líder en la producción de acero con una de las huellas de carbono más bajas a nivel mundial. La compañía utiliza 100% de chatarra como materia prima y energía renovable en sus procesos, lo que les permite ofrecer un producto que no solo es competitivo, sino también responsable con el medio ambiente.
En cuanto a la demanda de sus productos, Osses mencionó que las barras de refuerzo para hormigón son esenciales para las nuevas construcciones y ampliaciones en la industria minera, así como el sistema de fortificación y contención Saferock 2.0, que ha ganado popularidad por su eficacia estructural y de seguridad. AZA también se involucra en el reciclaje en faena, permitiendo a las empresas mineras valorizar materiales y contribuir a la economía circular. Este enfoque no solo beneficia a las empresas, sino que también promueve un modelo de negocio más sostenible en el sector.
Finalmente, Osses abordó la creciente tendencia hacia el uso de acero verde en la industria minera, subrayando que aunque la adopción es gradual, hay un reconocimiento creciente de la necesidad de reducir el impacto ambiental. La empresa prevé que el consumo de acero verde seguirá aumentando, impulsado por una mayor conciencia ambiental y la preferencia por productos que minimicen la huella de carbono. En un mercado que se enfrenta a desafíos como la competencia de productos importados y un dinamismo fluctuante en el sector de la construcción, AZA se muestra optimista sobre el futuro y su capacidad para adaptarse y liderar en sostenibilidad.
La salmonicultura chilena ha comenzado el año 2025 con un panorama alentador en cuanto a rentabilidad, destacándose en el ranking de la Bolsa de Comercio de Santiago. La empresa Multi X ha logrado posicionarse en el noveno lugar del listado, con un impresionante rendimiento del 14,19%, superando a grandes nombres como Watt’s, Andina y Cencosud. Este repunte es un indicativo de la recuperación del sector, que había enfrentado un periodo de inestabilidad en los meses anteriores, y refleja un cambio positivo en las proyecciones para la industria del salmón en Chile. La noticia ha sido recibida con optimismo por los inversionistas y actores del mercado, quienes ven en esta tendencia una oportunidad para diversificar y fortalecer sus inversiones en el sector acuícola.
Según el análisis de Rabobank, la industria de la acuicultura mundial, y en particular la del salmón chileno, está preparada para experimentar un crecimiento significativo en la primera mitad de 2025. A pesar de las incertidumbres políticas que han afectado al sector, se espera que la producción de salmón continúe su recuperación, apoyada por una reducción de desafíos biológicos y precios estables. Este contexto favorable ha sido crucial para que empresas como Multi X puedan mostrar un rendimiento destacado en la bolsa, consolidando así su posición en el mercado y fortaleciendo la confianza de los inversores en el potencial de la salmonicultura chilena.
Además de Multi X, otras empresas del sector también están mostrando resultados positivos en el ranking de rentabilidad. Salmones Camanchaca, aunque más modesta, reportó una rentabilidad del 7,48%, mientras que Blumar se encuentra en números azules con un 2,27%. Estos resultados indican que, a pesar de los desafíos que enfrenta la industria, hay un camino claro hacia la recuperación y el crecimiento. Las inversiones y estrategias implementadas por estas compañías son prueba de su compromiso con la sostenibilidad y la innovación, elementos esenciales en un mercado que cada vez es más competitivo y exigente.
El inicio de 2025 también ha estado marcado por una serie de desarrollos y noticias que apuntan hacia el futuro de la salmonicultura en Chile. Entre los eventos más destacados se encuentra la introducción de nuevas tecnologías, como el wellboat más grande del mundo y la creación de una vacuna para el PRV, lo que podría revolucionar el manejo de la salud de los peces. Además, la colaboración entre empresas como JBT Marel y Ace Aquatec sugiere un enfoque más estratégico hacia la sostenibilidad y el bienestar animal en la industria, aspectos que son cada día más valorados tanto por los consumidores como por los reguladores.
El ranking de la Bolsa de Comercio de Santiago también ha visto a otros sectores destacar, como el retail y la construcción, con empresas como Hipermarc liderando con un 41% de rentabilidad. Sin embargo, el avance de la salmonicultura, especialmente a través de empresas como Multi X, muestra que esta industria tiene un lugar importante en la economía chilena. A medida que el sector continúa su trayectoria de recuperación, se espera que surjan más oportunidades para la innovación y el crecimiento, lo que podría consolidar a Chile como un líder mundial en la producción de salmón, resaltando su potencial en la exportación de tecnología y servicios acuícolas.
Las exportaciones del país continúan mostrando un importante crecimiento en lo que va del año, destacándose 793 productos y servicios que registraron récord en el valor de sus envíos en el período enero-agosto 2024, según el adelanto del informe comercial mensual elaborado por la Dirección de Estudios de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), con datos del Banco Central y del Servicio Nacional de Aduanas.
En cuanto a las exportaciones por sector, la minería lidera las exportaciones de Chile entre enero-agosto de 2024, con embarques por US$ 37.712 millones, reflejando un alza del 10,3% con respecto a igual periodo del año 2023, marcando récord para el sector en el período analizado. Destacan los envíos de concentrados de cobre (+34,7%), cátodos de cobre (+2,29%), oro (+20,4%) y hierro (+10,1%), los que compensaron el descenso anotado por los envíos de carbonato de litio (-45,8%).
En tanto, al octavo mes del año, las exportaciones totales de bienes sumaron US$ 66.301 millones, un alza de 3,8% respecto a igual período de 2023 y anotando de paso el mayor valor en nuestras ventas al exterior para un periodo similar desde que existen registros. En ese contexto, 717 categorías de productos lograron valores récords en sus ventas al exterior (16% de los bienes exportados), entre lo que se destacan minerales de cobre, cerezas frescas, oro, pasta química de madera, uvas frescas, diversos cortes de salmones del Pacífico, ciruelas frescas, mezclas de vinos blancos con denominación de origen embotellados, bacalao de profundidad congelado, renio, inulina y aceite de oliva.
Mientras que los envíos totales de servicios mostraron un avance de 26%, alcanzando los US$ 1.807 millones, cifra más alta para un período similar desde que hay registros. En este sector, 76 prestaciones anotaron su mayor valor exportado entre enero-agosto 2024 (40% de los servicios exportados), entre los que destacan hosting para sitios web, la reparación de aparatos aéreos, soporte logístico inbound y outbound, diseño y desarrollo de aplicaciones de tecnologías de información, servicios financieros por concepto de testigos expertos y diseño de software original, entre otros.
“El sector exportador sigue manteniendo un importante dinamismo, en un contexto desafiante a nivel global. La industria minera continúa liderando los envíos, aunque vemos un importante crecimiento en sectores relevantes para el país como frutas frescas, alimentos orgánicos, maquinarías, celulosa y servicios, lo que permite continuar con los esfuerzos de diversificación de nuestra canasta exportadora”, señaló la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), Claudia Sanhueza.
El principal índice de la Bolsa de Tokio, el Nikkei, registró este lunes una caída del 12,40%, la segunda mayor en su historia, arrastrado por el fortalecimiento del yen tras la subida de tipos del Banco de Japón y el temor a una recesión en Estados Unidos.
El índice cerró en 31.458,42 puntos, perdiendo 4.451,28 unidades. Esta caída se suma a un descenso acumulado del 25,5% desde su máximo histórico en julio, cuando alcanzó los 42.426,77 puntos.
El índice Topix también retrocedió un 12,23%, reflejando la severidad de la situación en el mercado japonés.
El cambio en la política monetaria nipona amplificó el efecto de los temores a una desaceleración económica en EE.UU. tras unos datos de empleo mucho peor de lo esperado que desataron las especulaciones de un aumento del ritmo del recorte de tipos de interés, lo que deparó fuertes caídas también en otras bolsas asiáticas en este inicio de semana.
“Los inversores extranjeros están vendiendo acciones japonesas debido a la preocupación de que Estados Unidos pueda estar encaminándose hacia una recesión”, dijo Naka Matsuzawa, analista de la correduría Nomura Securities, en declaraciones recogidas por el diario económico Nikkei.
Los desafíos asociados con la participación ciudadana abarcan desde la necesidad de superar la desconfianza de las comunidades locales, hasta asegurar que los proyectos de energía se desarrollen de manera equitativa y sostenible.
En el entorno actual de la industria energética en Chile, figuras como Paola Basaure Barros, Vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Transelec, están redefiniendo la forma de liderar proyectos energéticos a través de sólidos pilares de desarrollo basados en la transparencia y la participación ciudadana.
La participación e integración de las comunidades en la consulta y diseño de proyectos que impactarán sus vida diaria, contribuye a mitigar posibles conflictos sociales y ambientales que pueden surgir con el desarrollo de infraestructura no sólo energética sino también de minería, portuaria o de otras industrias.
En este sentido, los desafíos y necesidades actuales demandan la importancia de que el Estado adopte un rol más activo en convocar y facilitar la participación ciudadana, creando espacios donde diferentes actores, incluidos ciudadanos organizados y grupos de interés, puedan contribuir activamente a la formulación de políticas.
Desde Transelec, Basaure ha integrado activamente este enfoque en la planificación y ejecución de proyectos, lo que ha demostrado ser fundamental para el éxito y aceptación por parte de las comunidades involucradas.
¿Qué es la participación ciudadana y cómo se aplica en el sector energético?
Gracias a su sólida experiencia en procesos de planificación y aprobación de proyectos, Paola Basaure se ha posicionado como una profesional con convicción en el diálogo transparente cuando se trata de formas de desarrollo sustentable y liderazgo de equipos.
Este trabajo aplicado a las comunidades no solo mejora la percepción de los proyectos, sino que también, contribuye a un diseño más inclusivo y efectivo. Esto se alinea con iniciativas observadas en el país, donde la participación ciudadana es vista como clave para abordar con éxito la transición energética, superando desafíos de acceso y equidad en el abastecimiento energético.
Globalmente, las urgencias y demandas obligan a las empresas a trabajar en el desarrollo de proyectos que aseguren un suministro de energía seguro, constante y adecuado para las demandas económicas. pero que también sea respetuoso con el medio ambiente, minimizando impactos locales como la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero.
En Chile, estos esfuerzos los ha comandado Transelec, que aprovechando su liderazgo en la industria energética ha posicionado la temática como parte de su política interna de sostenibilidad a través de prácticas de consulta y participación.
Desde la Vicepresidencia de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad, Paola Basaure se encuentra a cargo de la planificación estratégica, desarrollo y seguimiento de iniciativas de participación ciudadana, promoviendo mesas de trabajo y diálogo.
«Entender y gestionar la participación ciudadana es fundamental para el éxito de cualquier proyecto ambiental o energético. Desde el inicio, mi enfoque profesional ha sido crear un diálogo transparente y constructivo con las comunidades. Esto no solo mejora la calidad de los proyectos, sino que también fortalece la confianza y el apoyo de la comunidad», detalla Paola Basaure.
Por ejemplo, estos procesos han sido fundamentales en la formulación e implementación de la política energética de largo plazo, especialmente a través del proceso «Energía 2050», dirigido por el Ministerio de Energía durante los últimos cuatro años.
Para empresas como Transelec y liderazgos como los de Basaure, se trata de influir positivamente en el diseño de políticas públicas que impactarán a la sociedad en su conjunto.
Se trata del involucramiento activo de las diferentes comunidades, ciudadanos y ciudadanas en los procesos de toma de decisiones públicas que tienen repercusión en sus vidas y entorno.
Desde la entrada en vigencia de la Ley sobre Asociaciones y Participación Ciudadana en la Gestión Pública, en la normativa: “el Estado reconoce a las personas el derecho de participar en sus políticas, planes, programas y acciones».
Impacto de la participación ciudadana en la planificación energética
La experiencia de integración de la participación ciudadana en los proyectos liderados por Paola Basaure no solo refleja un compromiso con el desarrollo sostenible, sino que también, destaca la profundidad de su visión estratégica para crear proyectos más aceptados y exitosos, contribuyendo así a elaborar mejores propuestas para el sector en el país.
Los procesos de participación ciudadana en proyectos de energía son cruciales para asegurar el desarrollo sostenible y la aceptación social de estos desarrollos a nivel global. Las metodologías empleadas varían desde consultas públicas y talleres de trabajo hasta paneles de discusión y comisiones que involucran a diversos actores sociales, incluidas las comunidades.
Estos procesos buscan informar a la población sobre los beneficios y riesgos de los proyectos, la convivencia armónica y el emplazamiento de la infraestructura, en coordinación con autoridades y las mismas comunidades, donde se recogerán sus opiniones y preocupaciones.
Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas promueve la participación ciudadana como un componente esencial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente en lo que se refiere a proyectos de gran impacto ambiental y social.
Desafíos y estrategias para mejorar la participación ciudadana
La integración de las comunidades en el diálogo y el desarrollo de proyectos permite una construcción de relaciones de confianza sólidas y en la mitigación de posibles conflictos socioambientales.
Por ejemplo, en países con una rica dotación de recursos naturales, la adopción de una política de participación comunitaria no solo ha demostrado ser un factor que contribuye a la estabilidad operativa, también mejora la imagen pública de las empresas involucradas.
Esto es particularmente importante en contextos donde los proyectos pueden alterar el modo de vida local o el entorno natural. La implementación de buenas prácticas de participación ciudadana resulta en una mayor transparencia y responsabilidad, fortaleciendo el tejido social y promoviendo un desarrollo más justo.
En relación al impacto a largo plazo y a los conocidos conflictos en torno a las materias energéticas, fenómenos como la judicialización de estos conflictos evidencia la falta de otros mecanismos de resolución y diálogo, ya sean procedimientos administrativos con autoridades, participación activa de la comunidad a través de las empresas o mediaciones.
Por otro lado, la legislación local al no incluir referencias medioambientales explícitas en la Constitución, permite que herramientas como los recursos de protección se conviertan en la principal fuente de acciones judiciales para proteger el medio ambiente.
En ese sentido, la importancia de adoptar medidas y una actitud corporativa proactiva puede hacer la diferencia para un crecimiento paralelo de empresas y comunidades. Desde Transelec, comenta Paola Basaure, uno de los pilares de la política de sostenibilidad se enfoca en la vinculación comunitaria.
El desarrollo de nuevos proyectos de transmisión se aborda con una mirada multidisciplinaria que integra las dimensiones ambiental y social, desde la fase de planificación y estudio, hasta la fase de explotación.
Esta mirada consciente permite identificar y evaluar tempranamente el potencial impacto más allá del cumplimiento legal, permitiendo analizar alternativas, cumplimiento de normas y diseño de medidas de mitigación, compensación o reparación, siempre en contacto con las comunidades.
El valor del diálogo abierto, según Basaure, permite fortalecer estas medidas: “es lo que redefine los liderazgos en un mundo dominado por la urgencia ambiental. Si no somos capaces de contribuir como actores de cambio y diálogo no lograremos alcanzar el desarrollo conjunto”, reflexiona.
Sin embargo el desafío es aún más grande. Lamentablemente el historial del país en materia medioambiental refleja una escasez de políticas y material, limitándose a la información contenida en los procesos de evaluación de impacto ambiental, que generalmente no incluyen a toda la sociedad civil.
Para revertir eso, Transelec se enfoca en la implementación de procesos de participación anticipada e inversión, en donde se incluye a todos los actores de la sociedad que puedan realmente tener una posible afectación en sus entornos, a raíz de la implementación de algún proyecto.
En síntesis, según Paola Basaure, el desarrollo de este tipo de iniciativas e instancias son el primer paso para el diseño e implementación de proyectos en áreas tan críticas como la energía, donde las necesidades van de la mano con superar la crisis medioambiental y de consumo del país, además de dotar de más herramientas a la ciudadanía en base a sus propias necesidades.
En una semana marcada por los resultados de Licitación de Suministro Eléctrico 2023/01, donde Enel se adjudicó el total de los 3.600 MWh/año licitados, este jueves, la Comisión Nacional de Energía (CNE) entregó los resultados de un estudio encargado a la Consultora Criteria, destinado a recoger la percepción del mercado de este tipo de procesos, así como los resultados de su última versión.
Pese a que la medición, enfocada en 69 ejecutivos, tuvo una baja tasa de cobertura, al conseguir 25 respuestas (36% del total), sus resultados igualmente permiten dar cuenta de las razones de la baja participación que recibió el proceso, donde finalmente ofertaron 5 empresas, cifra menor a las registradas en años anteriores, cuando al menos 15 firmas competían por entregar el suministro eléctrico a los clientes regulados del mercado nacional.
El principal hallazgo de la medición apuntó a tres factores como los principales que afectaron la posibilidad de participar en las ofertas. Estos fueron las dificultades de financiamiento, las condiciones del mercado de generación y las dificultades para obtener permisos, alternativas que marcaron 15, 13 y 12 de los 25 ejecutivos que respondieron la encuesta, respectivamente. Otras razones esgrimidas, aunque por un menor número de ejecutivos, fueron decisiones corporativas como priorizar portafolios en ejecución, restructuraciones y venta de activos, las que afectan mucho o bastante la participación.
La medición reveló además que el polémico traspaso de los costos sistémicos a clientes regulados fue visto, por lejos, como el principal aspecto que afectó el último proceso, tras las modificaciones en las bases de licitación. Dicha opción fue escogida por 18 de los 25 ejecutivos, quienes aseguraron que el factor afectó “mucho” el proceso. Le siguió la zonificación de la demanda y puntos de oferta diferenciados, con 12 ejecutivos calificando como “bastante” su afectación, y con 11 preferencias las exigencias de capacidad esperada de producción total anual.
Así, entre los aspectos a mejorar en los futuros procesos de licitación, entre las principales respuestas abiertas de los encuestados surgieron aspectos como la transparencia y estabilidad regulatoria, y las condiciones económicas. Así, se planteó como necesario “aumentar la confianza en el sistema con políticas claras y estables”, y “proteger contra cambios abruptos como congelamiento de tarifas”.
Un aspecto criticado también fue el precio de reserva estimado por la CNE, el que la mayor parte de las ofertas sobrepasó. En eso, las sugerencias apuntan a establecer dicho precio “con el mercado y mejorar incentivos financieros para sistemas de almacenamiento”.
Los metales preciosos como el oro, la plata y el cobre lideran las subidas en el mercado de materias primas para el segundo trimestre, influidos por importantes ajustes en sus precios.
Metales preciosos en alza Los analistas de Citi informan de que esta tendencia es digna de mención, especialmente si se tiene en cuenta el impacto habitual del valor del dólar estadounidense y los cambios en los tipos de interés tanto en los metales preciosos como en los industriales. «En efecto, a pesar de la revalorización del dólar estadounidense y de una subida notable de los tipos de interés en todo el espectro de la deuda pública estadounidense, los precios de estos metales han subido«, afirman los analistas. «Nuestro escenario principal indica que la subida de los precios del oro, la plata y el cobre podría continuar en un 5-10% adicional en los próximos cero a tres meses y posiblemente en un 15-20% en un periodo de seis a doce meses», continuaron.
Proyecciones a futuro Los analistas de Citi predicen un posible ligero descenso de los precios del oro y la plata antes de que concluya el segundo trimestre, pero prevén un aumento sustancial en la segunda mitad del año 2024, con precios del oro que podrían alcanzar aproximadamente los 2.500 dólares por onza y precios de la plata entre 30 y 32 dólares por onza. Señalan que la importante capitalización de mercado y la influencia de estos metales en los índices sugieren que el aumento de sus precios podría mejorar significativamente los rendimientos globales y las perspectivas positivas en el mercado de materias primas, especialmente en un entorno de crecimiento económico y una suave desaceleración económica.
Impulso en el mercado del oro «El aumento sostenido del precio del oro en el mercado Comex está respaldado por indicadores positivos de impulso, en los que el número de contratos abiertos y el volumen de operaciones han mostrado un crecimiento constante y han alcanzado máximos en las últimas semanas, lo que indica una fuerte actividad en el mercado y un creciente interés por parte de los inversores», observó el equipo de Citi.
Perspectivas para el cobre También mencionaron que es probable que el cobre experimente una tendencia similar, aunque con una perspectiva ligeramente menos optimista.